Lindsey Vonn: «Amo la velocidad y por eso no dejo de esquiar»

Lindsey Vonn explica en una entrevista a la agencia AP que sólo pide llegar con salud a Pyeongchang y que el récord de Ingemar Stenmark deberá esperar a la próxima temporada

Lindsey Vonn hace diez días celebrando su victoria en el segundo descenso de Cortina d'Ampezzo
Lindsey Vonn hace diez días celebrando su victoria en el segundo descenso de Cortina d'Ampezzo

Cuando el 12 de noviembre de 2016 Lindsey Vonn se rompió el húmero derecho entrenando en Copper Mountain no podía imaginar lo mucho que le marcaría esa lesión. Desde entonces ha encadenado un largo período con pocas victorias. En una entrevista concedida a la agencia AP, Vonn recuerda la complejidad de la fractura y cómo suplicaba a su fisioterapeuta, Lindsay Winninger, que arreglase aquello. Su mano derecha no tenía movilidad alguna.

«Le dije que sí pero no sabía cómo iba a hacerlo. Fue duro desde el primer día. No sabía por donde empezar. Echábamos unas ocho horas al día arreglando ese brazo, tratando de revivir un poco el nervio. Y teníamos que hacerlo lo más rápido posible», recuerda Winninger.

Vonn volvió a competir dos meses después, en el descenso de Altenmark. Acabó decimotercera. Seis días después, en el descenso de Garmisch, volvía a ganar.

 

 

Nada hacía presagiar la travesía del desierto. A partir de entonces ni una victoria hasta mediados de diciembre, cuando gana el super G de Val d’Isère once meses y 19 carreras después. Eso sí, subiendo al podio cuatro veces como segunda y dos como tercera. Pero a las campeonas sólo les vale el cajón más alto.

¿Por qué seguir?

«Todo mi entorno me preguntaba si después de tantas lesiones no iba a levantar el pie del gas. Yo intento gestionar el riesgo pero cuando acaba el día y lo piensas llegas a la conclusión que es un deporte peligroso», admite Vonn. Si se le ahonda en la cuestión, responde: «Amo la velocidad. Y por eso no dejo de esquiar. Tengo 33 años, me he lesionado unas cuantas veces pero mi amor por este deporte no ha cambiado desde que empecé a competir con ocho años. Mientras siga disfrutando y no tenga que utilizar mucha cinta adhesiva para mantener mi cuerpo unido, seguiré».

Vonn, tras el super G de St. Moritz, donde acabó con un fuerte dolor de espalda
Vonn, tras el super G de St. Moritz, donde acabó con un fuerte dolor de espalda

Ahora llega Pyeongchang, sus últimos Juegos. No pudo estar en Sochi para defender su oro ganado en el descenso de Vancouver (también se colgó el bronce en super G) por culpa de una grave lesión en la rodilla derecha. Y ha sido ante la cercanía de la cita olímpica cuando ha vuelto a subir a lo más alto del podio, dos veces en las cuatro últimas carreras.

«Ocho años es mucho tiempo. Me sentí devastada y muy enojada cuando me perdí Sochi. He estado esperando mucho tiempo. Y estoy a punto», dice la esquiadora de Minnesota.
Y estar a punto no significa para Vonn llegar en buen estado de forma, sino de tener salud. «Llegar a febrero sana es lo único que ahora me preocupa. Si lo logro, llegaré confiada y en buena posición para disputar los Juegos», explica Vonn.

El récord de Stenmark

El récord absoluto de victorias de Ingemar Stenmark (86) en la Copa del Mundo es otro de los retos de Vonn. Esta a tiro de siete para empatar con el mítico sueco. Está obligada a seguir compitiendo la temporada que viene (cumple 34 en octubre). «Ya me he puesto demasiada presión para cumplir ese reto. Quiero estar segura y darme un poco más tiempo. No me voy a estresar», zanja al respecto.

Competir con los hombres

Competir con los hombres es otro de sus temas recurrentes. La federación estadounidense ha avalado su idea ante la FIS, que seguramente se pronunciará en mayo. Vonn cree que esta iniciativa podría dar al esquí un empujón como el que en su día dio al tenis Billie Jean King al enfrentarse a Bobby Riggs en 1973, en la denominada ‘Batalla de los Sexos’.

«Quiero ver si soy capaz de ello. Sería un gran escaparate para el deporte. Dejando aparte mi ambición personal, creo que hay que verlo desde una perspectiva más amplia. Lo que hizo Billie Jean King en aquellos años fue de un impacto tremendo. Y hay que seguir empujando a las mujeres en el deporte», dice Lindsey.

Entre sus compatriotas varones hay opiniones a favor y en contra. Bode Miller no es muy partidario. Ted Ligety, sin embargo, declara que «¿por qué no? Ya entrenamos con ella. Me encantaría verla competir contra los chicos».

La visita a la Casa Blanca

Su postura contraria a visitar la Casa Blanca en el caso de una audiencia ante Donald Trump a la vuelta de Pyeonchang levantó cierto revuelo hace algo más de un mes. Vonn se ratifica y asegura que «quien representar bien a mi país. No creo que actualmente haya mucha gente en nuestro gobierno que haga eso. Me preguntaron mi opinión y la di. No hace falta que meta mis narices en la política. Pero como atleta tengo voz y opinión».

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