Poco ha durado, arrancan la cruz del Aneto y la cortan con una radial

Tras ser restaurada y reinstalada en agosto del 2025, por daños previos, el acto vandálico en la cima más alta del Pirineo ha sido condenado unánimemente

La cruz, instalada de nuevo el pasado agosto tras su restauración por actos vandálicos
La cruz, instalada de nuevo el pasado agosto tras su restauración por actos vandálicos FOTO: Comarcaribagorza

La emblemática cruz que corona el Aneto ha sufrido un acto vandálico. Los montañeros que llegan estos días al pico más alto de los Pirineos, 3.404 m, echarán en falta el símbolo más representativo del Pirineo aragonés, que marca el final del célebre Paso de Mahoma.

Tras su desaparición, hace un par de días, la cruz ha sido arrancada y cortada con una radial, tal como confirman las últimas informaciones de la Comandancia de la Guardia Civil de Huesca. Tras sufrir daños previos por diversos actos vandálicos, la cruz ya fue retirada en 2023 y reinstalada en agosto de 2025 tras una completa restauración.

La cruz del Aneto, cortada con una radial, es una acción premeditada 

El acto vandálico tiene que requiere una acción planificada, tal como explica Infovaticana.com. Subir hasta la cumbre del Aneto con una radial implica preparación, esfuerzo físico y una intención clara. No hay improvisación posible en una operación de estas características. Se trata de una intervención consciente dirigida a eliminar un símbolo concreto.

La cruz original fue instalada en 1951 por el Centro Excursionista de Catalunya. Durante más de siete décadas fue un icono del montañismo y del valle de Benasque. No en vano, se había convertido en parte inseparable del paisaje y de la experiencia del ascenso.

Indignación en el Valle de Benasque

No es la primera vez que este símbolo sufre ataques, pero lo ocurrido ahora marca un punto de inflexión. Ya no se trata de pintadas o actos de degradación puntual. El sabotaje de la mismo ha sido cortarla y hacerla desaparecer.

Así mismo, el 26 de septiembre de 2023, el Ayuntamiento de Benasque la retiró ante el avanzado deterioro de su estructura y el riesgo que suponían sus anclajes. La decisión, aunque necesaria, supuso la desaparición temporal de uno de los elementos más queridos del Pirineo.

El acto salvaje ha generado una enorme conmoción en el Valle de Benasque. También, ha sido muy criticado entre montañeros y amantes del Pirineo. Defender y respetar los símbolos también es respetar la memoria colectiva, la montaña y la identidad.

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