Una de las teleconexiones más mediáticas la ENSO, o más conocido como “Niño” o “Niña” vuelve a tomar protagonismo, sobre todo a partir de este septiembre. En estos momentos, seguimos en lo que se llama la fase neutra, es decir sin niño ni niña, pero la NOAA ya ha anunciado que estamos esperando la niña, que seguramente será anunciada oficialmente en breve con un 71% de probabilidad.

Vamos primero a desarrollar que entendemos por ENSO, es decir “El Niño” o la “Niña” y después hablamos de las posibles afectaciones que pueda tener este otoño e invierno.
La Niña es un fenómeno climático que se produce en el Océano Pacífico, y que está relacionado con el ciclo climático conocido como El Níño-Oscilación del Sur (ENSO, por sus siglas en inglés). La Niña se caracteriza por una disminución de la temperatura superficial del agua del Océano Pacífico tropical oriental, que puede durar varios meses o incluso años.

Estas variaciones de la temperatura de la superficie del mar, se representan en sus anomalías positivas (igual o más de 0,5 grados niño) y las anomalías negativas (igual o menos de 0,5 la niña) que deben darse durante tres meses. En el gráfico siguiente se pueden observar episodios “niño” con rojo o “niña” con azul, o grises episodios neutros como el actual, con los grados por encima o bajo la media climática de las aguas superficiales de esa zona.

La Niña se produce cuando las aguas del Océano Pacífico se enfrían más de lo normal. Esto se debe a la interacción entre los vientos, la temperatura del agua y la topografía del Océano Pacífico. Los vientos alisios, que soplan hacia el oeste desde América del Sur, emprenden las aguas cálidas hacia el oeste, haciendo que el agua fría emerja en la superficie del Océano Pacífico oriental. Esta agua fría se extiende a través del Océano Pacífico y provoca una serie de cambios en el clima global. En la animación de abajo se observa cómo se puede ver lo que serían condiciones normales, y cómo por culpa de estos vientos fuertes al empujar el agua caliente fuera saca agua superficial mucho más fría, segunda imagen.


Niño o Niña producen lluvias más abundantes
En el ámbito genérico, tanto el Niño como la Niña producen lluvias mucho más abundantes y sequías importantes a diferentes puntos del planeta. En primera instancia, esta teleconexión no tiene unos efectos claros y visibles en el continente europeo, ¿significa no hace nada? No, de hecho, estudios de Met office (UK) parece haber cada vez más unos efectos que se van haciendo visibles a medida avanza esta ciencia. La idea es muy básica, un agua superficial y cálida siempre es sinónimo de lluvia, ingrediente básico para el nacimiento de una borrasca, necesitamos un frente cálido (agua húmeda y cálida) junto con el choque de una masa fría frente frío para generar la ondulación y provocar el nacimiento de una borrasca, lo que ocurre en Terranova. Mientras que un agua más fría no podrá llevar calor y evaporación y, por tanto, el frente cálido no podrá nacer, en consecuencia, el recorrido y desplazamiento de esa agua más cálida ecuatorial, siempre más caliente por el efecto del sol en aquella zona (es donde tiene mayor capacidad de calentar del planeta), es lo que hará tener más números de lluvias abundantes o su falta, sequías más pronunciadas.

Efectos del niño
Vamos pues a fijar ya a microescala qué efectos puede tener el niño en nuestra casa. Utilizaremos una referencia publicada en el Meteocat con un análisis de 100 años de estudio, reproduzco texto íntegro:
“si existe alguna relación entre el clima en Cataluña y El Niño para los últimos 100 años. A partir de los datos de la tesis doctoral de Vicent Altava y Ortiz (2010) “Caracterización y monitorización de las sequías en Cataluña y norte del País Valenciano. Cálculo de escenarios climáticos para el siglo XXI” se puede ver que la gran mayoría de sequías identificadas en el conjunto del noreste de la península Ibérica (Cataluña, Aragón oriental y el norte del País Valenciano) que se han producido desde de los años 80 del siglo XX han tenido lugar después de un episodio de El Niño”
En el gráfico siguiente del mismo artículo queda claro que en situaciones fuertes de niño en estas latitudes, es mucho más probable tener situaciones de sequía, aunque se puede ver que en episodios de niña también se han producido, aunque mucho menos.

Otoño e invierno con “Niña”
Por tanto, si miramos dos ejemplos de modelos de predicción utilizando varios modelos, vemos claramente que la mayoría apuntan a un final de otoño e invierno con “Niña”.

En teoría, como hemos hablado, no queda claro que esta conexión sea más o menos favorable en Cataluña e incluso en el continente europeo. Pero si va cogiendo números que una situación de niña puede favorecer más precipitaciones en el Mediterráneo, aunque venimos de ejemplos donde no ha pasado, por tanto, queda mucho camino para poder afirmar en positivo y negativo si nos es o menos favorable.
Si hacemos una miradita a la media de modelos estacionales C3S, tanto a escala de precipitaciones como a temperatura, en el caso de la precipitación el modelo ve que estaríamos en media hasta el mes de febrero. Por tanto, de donde venimos una muy buena noticia, porque significa tendríamos un régimen pluviométrico normal. Sin embargo, me gusta decir que a veces esta neutralidad por la experiencia que tengo representa uno no tengo ni idea, pero esto son paranoias.
Temperaturas
En el caso de la temperatura, pese a estar siempre por encima de lo que tocaría, hablaríamos de un otoño entre 0,5 y 1 grado de media por encima de lo que tocaría. En invierno se mantendría entre 0,2 y 0, 5 por encima de lo que tocaría. Por tanto, y de dónde venimos, todavía tendremos una sensación de un invierno frío. Queda mucho y estos modelos son siempre tendencias, en consecuencia, no se lo puede coger al pie de la letra, pero no sería un invierno y otoño tan desastroso como en los últimos tres años. ¡Que la suerte nos acompañe!
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