El Mundial de esquí alpino dará el pistoletazo de salida el martes en Saalbach, Austria. La competición, marcada por la presencia a última hora de las corredoras Mikaela Shiffrin y Lindsey Vonn, también lamenta varias ausencias de grandes corredores por diversos accidentes.
El circo blanco bianual llega a Saalbach sin Cyprien Sarrazin. El francés sufrió un accidente con traumatismo craneoencefálico. Además, destacan las ausencias de la eslovaca Petra Vlhova y el noruego Aleksander Aamodt Kilde, que se recuperan de sendos accidentes.

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U.S. Ski & Snowboard Team
Un Mundial con sabor olímpico
El programa de los mundiales preolímpicos se modificó ligeramente para adaptarse al de los Juegos Olímpicos de 2026. No en vano, ha desaparecido de la combinada individual (super-G, slalom) en sustitución de una combinada por equipos.
Poe contra, la reina del esquí Mikaela Shiffrin, siete veces campeona del mundo, llega a Austria tras una grave lesión abdominal que la mantuvo alejada de las pistas durante dos meses. Muy esperada en Saalbach, donde teóricamente podría ser capaz de hacer un buen papel, volvió a la competición recién el jueves en Courchevel (décima en el slalom, a más de dos segundos de la primera), sabe que está lejos de las mejores.
«El tiempo es ajustado entre ahora y el Mundial, así que probablemente no estaré allí en mi mejor momento», admitió el jueves.
Por último, muchos de los coronados en la última edición en Courchevel/Méribel en 2023 siguen siendo favoritos dos años después. El genio del esquí suizo Marco Odermatt, coronado en descenso y gigante en Francia, sigue siendo esperado con impaciencia en estas disciplinas, al igual que el francés Clément Noël, campeón olímpico de slalom en 2022 y 4º en Courchevel en 2023.

FOTO: FIS Alpine
Con las jóvenes promesas apretando
Y si algunos jóvenes podrían poner a los veteranos entre las cuerdas, como la croata Zrinka Ljutic (21 años) hasta la albanesa Lara Colturi (18 años), pasando por el francés Steven Amiez (26 años), cabe destacar el regreso de la estadounidense Lindsey Vonn, de 40 años, y la insaciable italiana Federica Brignone, de 34.
Con una prótesis de titanio en lugar de rodilla, Vonn, regresa al Campeonato del Mundo de esquí seis años después de su última participación -y 20 años después de su primer Mundial-. Conocida también por la reina de la velocidad, su presencia es más que esperada en el circo blanco.
Desde su gran regreso a la Copa del Mundo en diciembre, la estadounidense, que se retiró por primera vez en 2019, ha participado en siete carreras con grandes éxitos, como en Sant Anton en Austria (6.ª en descenso, 4.ª en super-G), pero también mínimos como en Cortina d’Ampezzo en Italia (caída durante el entrenamiento, 20º en el descenso y salida de pista en super-G).
«La pista de Saalbach es bastante sencilla, debería sentarme bien», anunció la esquiadora, doble campeona del mundo de descenso y super-G en Val d’Isère hace 16 años. «Lo único que importa son las medallas en el Campeonato Mundial».
También vuelve al ruedo la italiana Federica Brignone. A sus 34 años, se convirtió en la esquiadora de mayor edad en ganar un Mundial y acumula un rosario de éxitos en gigante, superG e incluso descenso, disciplina en la que nunca había ganado antes de 2025.
A mitad de temporada, una polivalente Brignone, vigente campeona del mundo combinada, se sitúa incluso en lo más alto de la clasificación general de la Copa del Mundo, con ocho podios, de los cuales cinco victorias este invierno.
El Mundial de Saalbach dará voz a la seguridad de los deportistas
Entre bastidores, el Mundial también será una oportunidad para avanzar en cuestiones no deportivas actuales, en particular en lo que respecta a la seguridad de los esquiadores.

Presionada por los atletas y las federaciones nacionales sobre este tema, que ha vuelto a ser noticia después de varias caídas graves en el circuito, la Federación Internacional de Esquí (FIS) planea dos reuniones de trabajo sobre el tema en Saalbach.
Entre las opciones mencionadas: hacer realmente obligatorio el uso de airbag, sin excepción posible, mejorar la resistencia al impacto de los cascos o incluso generalizar nuevos sistemas de fijación.
«Debemos encontrar soluciones rápidamente porque es inútil tener este tipo de lesiones cuando tenemos progreso técnico» para evitarlas, declaró hace diez días el presidente de la FIS, Johan Eliasch.
La competición comienza oficialmente el martes con una prueba de segundo nivel, la paralela por equipos, antes del super-G femenino el jueves.
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