Shiffrin gana en Are, se adjudica el Globo de gigante e iguala a Stenmark

Mikaela Shiffrin gana el gigante de Are, donde se impuso por primera vez en un slalom hace algo más de diez años, y empata el récord de Ingemar Stenmark de 86 victorias en la Copa del Mundo

Con su victoria en el gigante de Are, Mikaela Shiffrin ha igualado el récord de 86 victorias en la Copa del Mundo de Ingemar Stenmark.
Con su victoria en el gigante de Are, Mikaela Shiffrin ha igualado el récord de 86 victorias en la Copa del Mundo de Ingemar Stenmark.

Mikaela Shiffrin ha igualado el récord de Ingemar Stenmark de 86 victorias en la Copa del Mundo, después de ganar el gigante de Are donde ha compartido el podio con Federica Brignone, segunda a 64 centésimas, y con Sara Hector, tercera a 92. De esta manera Shiffrin, que ya aseguró en Kvitfjell su quinto Gran Globo, se hace con el segundo de gigante de su palmarés tras el que ganó en 2019.

La estadounidense ha cerrado un círculo que arrancó precisamente en Are, donde ganó su primera carrera, un slalom, del circuito hace poco más de diez años. Era su 24ª carrera en la Copa del Mundo. Hoy ha igualado el récord de Stenmark a domicilio, dejando ya claras sus intenciones en la primera manga. Con mucho frío, inversión térmica y luz cambiante, la Störtloppsbacken ha sido el escenario donde se ha disputado el octavo gigante de la temporada.

Primera criba decisiva

Shiffrin, que había ganado cinco, ha dejado a 58 centésimas en la primera manga a Valerie Grenier y a 93 a Franziska Gritsch, dos rivales que están haciendo una temporada de menos a más. Las rivales directas, las que le disputaban el Globo de disciplina con remotas posibilidades, se han ido por encima del segundo. Brignone a 1″04, Petra Vlhova a 1″60, Marta Bassino a 1″73 y Lara Gut-Behrami, la más cercana a Shiffrin (a 164 puntos) se ha salido de pista en un pequeño salto en el segundo sector.
La suiza no ha podido aprovechar el trazado de la segunda manga propuesto por su entrenador, el español José Luis Alejo. Era un recorrido más técnico, en el que costaba más recuperar de un error que hiciese perder velocidad.

Ha sido en la primera manga donde Shiffrin ha cimentado su victoria.
Ha sido en la primera manga donde Shiffrin ha cimentado su victoria.

Shiffrin ha estado impecable en el primer recorrido y en el segundo ha nadado y guardado la ropa. Salió la segunda vez sabiendo que sus dos inmediatas seguidoras en la primera bajada ya no representaban un peligro. Grenier ya se ha dejado cerca de un segundo en el primer sector y acumuló seis décimas más, mientras Gritsch se saltó una puerta a poco del final de esta segunda manga.

Así pues tenía que batir Brignone, la más rápida en la segunda manga pero a la que separaban de Shiffrin ese segundo de la primera manga. Vlhova quiso -remontó seis puestos- y no pudo porque el lastre de la primera bajada la hizo acabar cuarta, a medio segundo del podio, que asaltaron Brignone y una Sara Hector eufórica ante su afición tras una sensacional segunda manga que la aupó tres posiciones hasta el podio.

Quedaron expectantes a la salida de la estadounidense, que supo en todo momento lo que tenía que hacer. Le bastó con el sexto tiempo de manga para alzarse con su 86ª victoria, con lo que igualaba el récord absoluto de Ingemar Stenmark de 86 triunfos. Ahora está a un podio de igualar el récord de 137 de su compatriota Lindsey Vonn.

Tres años difíciles

Shiffrin ha dejado atrás experiencias difíciles como la muerte de su padre, la pandemia que llegó casi de inmediato, sus problemas en la espalda y unos decepcionantes Juegos de Invierno de Pekín. Y en mitad del último Mundial anunció su separación de Mike Day, su entrenador desde hacía siete años. «Hace 17 años que trabajo. Todo el mundo me dice que este éxito ha llegado rápido pero a mí me ha parecido una eternidad», ha empezado explicando tras la carrera.

Su reacción al ver que había ganado.
Su reacción al ver que había ganado.

Desembarcó en la Copa del Mundo dos días antes de cumplir los 16, el 11 de marzo de 2011 en Spindleruv Mlyn. «Era una niña muy ambiciosa, que quería ser perfecta y un poco aduladora. Llegué al gigante de mi debut diciéndome que lo iba a ganar y acabé 43ª de la primera manga. Al día siguiente, en el slalom, no pensé tanto en el resultado como en mostrar el esquí que quería hacer (acabó 32ª, a cinco centésimas del corte). Esa fue mi primera lección y la he guardado siempre en mi mente».

Campeona olímpica de slalom a los 18 años en Sochi, Shiffrin empezó a dominar no sólo las disciplinas técnicas sino también de velocidad. Ha ganado en todas las especialidades.
Pekín fue un duro golpe para la campeona de Vail. Tres salidas de pista y un cuarto puesto (paralelo por equipos) como mejor resultado de las seis carreras que disputó, no fue un plato de fácil digestión. Ella misma dijo sentirse «ridícula» y el pasado verano consultó a un psicólogo deportivo.

En el podio con Federica Brignone y Sara Hector.
En el podio con Federica Brignone y Sara Hector.

«Esta ha sido mi primera temporada con tanta energía mental desde hace tres años. En este tiempo quise volver hacia atrás, revivir a mi padre. Ahora me siento diferente y valoro todo lo que me rodea; eso es lo que me da la fuerza para seguir. He comprendido que no quería cerrar el duelo por la muerte de mi padre. Me va a faltar siempre, pero al mismo tiempo puedo sentirme feliz por las cosas que estoy viviendo. Llegar a entender esto ha supuesto un alivio grande», se ha confesado Mikaela, que luce en su casco la regla de oro que su padre le transmitió de niña: «Sé respetuosa, piensa primero y pásatelo bien».

La Copa del Mundo femenina queda decidida en la general y el gigante, ambas para Shiffrin. El podio final del gigante va a esta competido, pues a falta de la prueba de Soldeu, Vlhova, Gut, Brignone y Bassino están en un pañuelo de once puntos. Mañana, un slalom en el que Shiffrin puede batir el récord de Stenmark.

CLASIFICACIONES

Gigante de Are       Copa Mundo GS       General CM

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