Shiffrin puede superar a Stenmark en victorias en una sola disciplina en Levi

Si gana los dos slaloms en la estación finlandesa superará al legendario sueco, y si gana uno igualará la marca de 46 victorias de Stenmark en una misma disciplina

Mikaela Shiffrin en el podio de Soelden, donde hace tres semanas ganó el gigante inaugural.
Mikaela Shiffrin en el podio de Soelden, donde hace tres semanas ganó el gigante inaugural.

Mikaela Shiffrin ya está en Levi, donde este fin de semana se disputan los dos primeros slaloms de la temporada. La estadounidense parece haber superado los problemas de espalda que le han impedido entrenar con la intensidad que tenía prevista después de inaugurar la temporada con victoria en el gigante de Soelden. En las últimas sesiones previas al viaje a la estación finlandesa ha podido ejercitarse con la exigencia que ella cree necesaria.

Si Shiffrin logra ganar en Levi, donde ya lo ha hecho en cuatro ocasiones, igualará el récord de Ingemar Stenmark, con 46 victorias en una sola disciplina, en este caso gigante. La de Vail tiene 45 victorias en slalom y ya superó la marca de 43 victorias en descenso de Lindsey Vonn en el slalom de Flachau en enero pasado. La vencedora en Levi se lleva como premio, además del metálico, un reno. Shiffrin ya tiene cuatro: Rudolph (2013), Sven (2016), Mr.Gru (2018) e Ingemar (2019). El año pasado Petra Vlhova se hizo con la victoria en los dos slaloms y Shiffrin, que reaparecía tras la muerte de su padre, fue segunda y quinta.

Shiffrin con Ingemar,el reno que ganó en su última victoria en Levi (2019).
Shiffrin con Ingemar, el reno que ganó en su última victoria en Levi (2019).

No es un esquiadora pródiga en lesiones y eso algunos se lo echan en cara, con el débil argumento de que un esquiador completo ha de ser capaz de superar lesiones importantes. Shiffrin también tiene el suyo y lo explica. «Miro hacia atrás en mi carrera deportiva y creo que es genial haber llegado tan lejos con tan pocas lesiones. Muchos dirán que es porque no arriesgo lo suficiente. Yo no he tenido que solventar una lesión física grave, pero me ha tocado gestionar algo peor como fue la muerte de mi padre. Eso no fue un fractura en un hueso, o músculo o ligamento. Ahí no hay calendarios de recuperación ni hojas de ruta. Esta es probablemente la peor lesión que tendré en mi carrera», explica Shiffrin. Su percance físico más importante lo tuvo cuando se lesionó la rodilla calentando para un gigante en Are a principios de 2016, estando dos meses apartada de las pistas.

«Sigo teniendo dudas sobre cuánto tiempo voy a poder aguantar. Pero también siento que me queda mucho esquí rápido por ofrecer. Y me siento un poco más segura que hace un año, cuando llegué aquí para reincorporarme al circuito tras la muerte de mi padre. Entonces la sensación fue de lo más incómoda que nunca había tenido. Este año parece que las cosas se acercan más a la normalidad», ha concluido la campeona de Vail, que ha descartado su presencia en Val d’Isère (descenso el 18 de diciembre y super G el 19). Alega que no quiere forzar demasiado pensando en la cita olímpica.

 

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