El futuro se presenta incierto para Mauro Caviezel y Nicole Schmidhofer

Lesionados de gravedad la pasada temporada, Mauro Caviezel y Nicole Schmidhofer no acaban de ver la luz al final del túnel y no saben cuándo podrán volver a competir

Mauro Caviezel arrastra secuelas de la fuerte conmoción cerebral que sufrió la pasada temporada.
Mauro Caviezel arrastra secuelas de la fuerte conmoción cerebral que sufrió la pasada temporada.

Mauro Caviezel y Nicole Schmidhofer están atravesando por un momento delicado. Lesionados de gravedad, el suizo en Garmisch Partenkirchen y la austriaca entrenando el descenso de Val d’Isère, no tienen nada claro cuándo volverán a colgarse un dorsal.
En el caso de Caviezel las secuelas de la fuerte conmoción cerebral que sufrió entrenando en Garmisch, donde también se lesionó la rodilla izquierda, no permiten que se plantee volver a competir. Para colmo de males en junio se rompió el talón de Aquiles izquierdo en el curso de una sesión de preparación física en Chur.

El suizo de 33 años, ganador del Globo de super G en 2020,  tiene problemas de visión al agacharse, secuela de la conmoción cerebral que padeció. Está en manos de un optometrista y un terapeuta, que se encargan de su recuperación y opinan que cuando desparezcan las molestias en el cuello lo harán también las de visión.

Caída de Schmidhofer en Val d'Isère que le ha impedido volver a competir.
Caída de Schmidhofer en Val d’Isère que le ha impedido volver a competir.

Por su parte Schmidhofer ha sido operada cuatro veces desde que se rompió la rodilla derecha en el descenso de Val d’Isère en diciembre de 2020. Ha vuelto a entrenar con sus compañeras pero su presencia en las carreras de velocidad en Estados Unidos y Canadá es todavía incierta.

Schmidhofer se ha fijado los Juegos de Invierno como objetivo de la temporada ya que en la Copa del Mundo no sabe cuándo podrá debutar. “Si he vuelto a los entrenamientos es porque tengo confianza en volver a competir. Si supiese que la rodilla no iba a aguantar el ritmo de competición ya ni habría probado a entrenar”, ha explicado la austriaca de 32 años, campeona del mundo de super G en St. Moritz 2017 y ganadora del Globo de descenso en 2019.

 

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