Llegar a la Antártida en solitario, el arriesgado reto de Antonio de la Rosa

El aventurero vallisoletano empieza el día 20 el desafío de llegar a la Antártida en solitario y a remo, vela y esquís de travesía para cubrir 3000 kilómetros en alrededor de un mes

Antonio de la Rosa se enfrenta al desafío más arriesgado de toda su trayectoria aventurera. FOTO: posovisual.com
Antonio de la Rosa se enfrenta al desafío más arriesgado de toda su trayectoria aventurera. FOTO: posovisual.com

Antonio de la Rosa inicia el 20 de noviembre una aventura inédita como es la de llegar a la Antártida desde Punta Arenas (Chile) en solitario y a remo para cubrir una distancia de mil kilómetros. Pero ahí no acaba la empresa de este vallisoletano de 52 años afincado en Madrid y que ha protagonizado aventuras como cruzar el Océano Atlántico a remo en solitario (4.700 Km), y también el Pacífico en una embarcación de paddle surf. Ha participado en múltiples competiciones extremas como la Lapland Extrem (Laponia, Finlandia) o la Iditarod (Alaska, USA).

Porque si logra llegar a Isla Elefante la embarcación a remo se transformará en un pequeño velero para cubrir dos mil km de navegación hasta Georgia del Sur, donde le espera el último reto de atravesar la isla con esquís de travesía (50 km) para un total de tres mil km a cubrir entre 30 y 40 días.

A partir de Isla Elefante la embarcación a remo se transformará en un pequeño velero para cubrir dos mil km de navegación hasta Georgia del Sur. FOTO: posovisual.com
A partir de Isla Elefante la embarcación a remo se transformará en un pequeño velero para cubrir dos mil km de navegación hasta Georgia del Sur. FOTO: posovisual.com

El propio de la Rosa explica que “es una expedición atrevida, audaz, ingeniosa, pero peligrosa, que además terminará rememorando la que quizá es una de las expediciones polares más importantes de la historia: la Endurance Expedition, de Ernest Shackelton”.

Condiciones extremas

Las condiciones van a ser extremas. El primer tramo a remo tiene pensado cubrirlo en unos veinte días, en los que se va a encontrar temporales con vientos entre 60 y 100 nudos, agua a un grado y sensación térmica de -20 o -25. Opina de la Rosa que “el tramo a remo será el más duro. En la mejor de las previsiones entrará temporal a partir del tercer día. Eso significa remar al máximo, entre 20 y 22 horas al día, cuando la climatología sea favorable y dormir lo menos posible. Cuando llegue el temporal me meteré en la cabina a descansar y aguantar olas de ocho a diez metros. Tengo la ventaja de que soy bombero desde los 19 años y eso me permite regular microsueños”.

Ha seguido paso a paso la construcción del ‘Ocean Defender’, su embarcación en la que confía plenamente, y lo ha aprendido todo sobre ella a lo largo del proceso. “Llevaré un equipo electrónico inédito para mí y me ha aleccionado en el tema el mejor técnico europeo. Cuento con la mejor alimentación y la mejor indumentaria y creo tener soluciones para todos los problemas que surjan”, dice de la Rosa.

Los pistachos, el único alimento natural que De la Rosa llevará a bordo. FOTO: posovisual.com
Los pistachos, el único alimento natural que De la Rosa llevará a bordo. FOTO: posovisual.com

La alimentación, un factor básico

La alimentación es un aspecto básico para reponer energías y el vallisoletano cuenta con comida deshidratada y liofilizada. “No es el mejor nutriente, te acaba cansando. Pero es lo que hay. Lo único natural que llevaré serán pistachos americanos. Ya los he usado en otras expediciones y su aporte proteico es muy importante. Tiene mucho magnesio, te regenera muscularmente, elimina acido láctico y sal para rehidratar”, comenta.

Cargará con 150 litros de agua potable y contará con energía solar gracias a unas placas que alimentarán la desalinizadora, los equipos electrónicos y de comunicación, el equipo de filmación y el piloto automático. En total, unos 700 kilos “importantes para la estabilidad. Necesito peso en la parte de abajo y una buena orza. Si hay vuelco, el peso de abajo te vuelve a poner a flote”.

Antonio de la Rosa, en la cabina del 'Ocean Defender'. FOTO: posovisual.com
Antonio de la Rosa, en la cabina del ‘Ocean Defender’. FOTO: posovisual.com

Contará además con un barco de apoyo, acostumbrado a expediciones arriesgadas pero que nunca ha tenido que navegar a la velocidad de un hombre remando. “El temporal se lo van a comer ellos lo mismo que yo, aunque su situación no será tan incómoda. En sus trabajos habituales su tripulación haría mi travesía en tres días en buenas condiciones. Ahora no será así, van a estar entre 20 y 25 días allí en medio. Sufrirán como yo”, precisa.

La indumentaria es otro factor fundamental dadas las condiciones climatológicas a las que se someterá. De la Rosa estará equipado por Helly Hansen, lo que le da una confianza absoluta. “Se trata de mantenerte caliente por dentro porque mojar voy a estar mojado todo el día aunque no me caiga al agua, que me caeré. Necesito ropa que me tenga seco y caliente y que mi sudor no me humedezca. Helly Hansen tiene los mejores trajes de abandono, que permiten estar flotando doce horas en el agua sin hipotermia”.

Sabe que va a enfrentarse a lo desconocido, él mismo califica el desafío como “la madre de mis aventuras”. Navegará en el océano más complicado y señala que “la Antártida se descubrió hace sólo 200 años, el Cabo de Hornos es el paraje que más temen los navegantes en solitario. Lo que más me preocupa de entrada es no llegar a remo al paralelo 66 del circulo polar antártico . Nadie ha llegado allí en solitario”.

siente suficientemente preparado tanto física como mentalmente. FOTO: posovisual.com
siente suficientemente preparado tanto física como mentalmente. FOTO: posovisual.com

Muchos amigos, entre ellos Sebastián Álvaro, han tratado desanimarle ante la dificultad, imposibilidad para algunos, del reto. Pero no han podido bajarle del burro. “El miedo existe, lo tienes a lo desconocido. Te acojona pero te exige estar alerta. Puedes tener miedo pero no entrar en pánico; si lo haces es cuando te bloqueas y no reaccionas a las situaciones que te encuentras. La aventura no está en llegar a un lugar sino en cómo. Y allí no ha llegado nunca nadie a remo”, sigue explicando. No descarta tener que dividir la aventura en dos partes pero hará todo lo posible para evitarlo. “Igual se ha dividir en dos años, primero a remo hasta el paralelo 66. Porque en dos meses entra el invierno y en lugar de 20 horas de sol hay 20 horas de noche”.

Se siente suficientemente preparado tanto física como mentalmente. Aunque no puede evitar temer a que “mi organismo llegue a un punto agotamiento en unas condiciones en las que no he estado nunca. A nivel psicológico no me va a afectar, mi cabeza estará bien o mal armada pero no va a cambiar en nada”, concluye.

Su aventura podrá seguirse en su página web y en las redes sociales, donde tratará de subir cada día un pequeño resumen grabado de lo que ha sido la jornada.

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