La prueba combinada desaparecerá víctima de la especialización

La prueba combinada, que premia al esquiador más polivalente, parece tener las horas contadas y la de los Juegos de Invierno de Pekín podría ser la última en disputarse

Michelle Gisin, vigente campeona olímpica de combinada, tras acabar tercera en la del pasado Mundial de Cortina d'Ampezzo.
Michelle Gisin, vigente campeona olímpica de combinada, tras acabar tercera en la del pasado Mundial de Cortina d'Ampezzo.

El futuro de la combinada no es nada halagüeño y podría ser que en los próximos Juegos de Invierno de Pekín se dispute la última. Después de dos años desaparecida del calendario de la Copa del Mundo, la prueba que premia al esquiador más versátil, está en trance de desaparecer. Marco Schwarz, el último campeón del mundo de esta disciplina, lo califica directamente de «vergüenza, la combinada paga el pato de un calendario muy ajustado».

En los primeros Juegos Olímpicos de Invierno, en Garmisch 1936, la combinada ya figuró en el calendario del esquí alpino junto al slalom y el descenso. De hecho, era la prueba estrella y los alemanes Franz Pfuner y Christi Cranz fueron sus primeros campeones olímpicos.

La combinada premia al atleta más polivalente, capaz de manejarse tan bien en una prueba de velocidad que en una técnica. Se consideraba que era el mejor escaparate del esquí alpino y su máxima popularidad la obtuvo a finales de los sesenta y principios de los setenta con los éxitos de Jean Claude Killy y Karl Schranz.

Markus Waldner, director de la Copa del Mundo masculina admite que «la combinada dio una gran imagen a este deporte y tanto Schranz como Killy se convirtieron en unas estrellas, eran los héroes». Pero se rinde a la evidencia de que los tiempos han cambiado. Ahora los fabricantes de esquís producen tablas específicas para cada disciplina y la brecha entre técnicos y velocistas se agrandó.

Markus Waldner tiene claro el futuro de la combinada.
Markus Waldner tiene claro el futuro de la combinada.

«Las dos disciplinas ya no encajan y eso es un problema. El esquí alpino ha evolucionado y con la especialización se ha vuelto todo más complicado. Los entrenamientos de un slalomista y de un velocista son diferentes y es muy difícil competir al máximo nivel en ambas disciplinas. Los cuerpos de los ‘descendeurs’ no tienen nada que ver con los de los slalomistas, son completamente diferentes. Y quizás es más peligroso para un velocista manejarse en un slalom que a un técnico en un descenso. La imagen que da un velocista en un slalom menoscaba la realidad y el espectáculo es ridículo», prosigue Waldner.

Hace diez años la combinada contaba con cuatro pruebas en la Copa del Mundo y su presencia ha ido reduciéndose con los años. Las FIS apostó por formatos pensados para la televisión, como las pruebas paralelas en eventos urbanos.

La combinada se disputaba en dos días, el primero con un descenso y el segundo con un slalom a dos mangas. Más tarde se acortó el descenso (o el super G) y se limitó el slalom a una manga, a disputar en un mismo día. La última adaptación fue la de no invertir el orden de salida en el slalom, saliendo primero los mejores en el descenso. En el último Mundial de Cortina d’Ampezzo la combinada registró la audiencia televisiva más baja del evento.
Todo apunta a la desaparición de la combinada. Waldner lo tiene claro y asegura que «el producto no es bueno y son muy pocos, no más de cinco, los capaces de rendir a un buen nivel en las dos modalidades».

Michelle Gisin y Marcel Hirscher son los vigentes campeones olímpicos de combinada y Mikaela Shiffrin y Marco Schwarz lo son del mundo.

La decisión final depende de un grupo de trabajo de la FIS, el Alpine Future Vision creado el pasado junio tras la elección de Johan Eliasch al frente de la federación internacional. El presidente de este grupo de trabajo es Peter Schroecksnadel, que dirigió la federación austriaca durante 31 años. Este otoño el grupo tiene previsto celebrar tres reuniones antes de presentar sus conclusiones.

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