El esquí y los valles de montaña, ahogados por las restricciones

Además de la presión política, los cierres perimetrales de las CCAA no facilitan la apertura de los centros

La nieve llega pero el deporte de invierno sigue en la cuerda floja
La nieve llega pero el deporte de invierno sigue en la cuerda floja

Texto: Alfredo Ruíz (El Observatorio de la red)

El deporte, en general, lleva mucho tiempo soportando el desprecio por parte de los dirigentes del país, y ahora le ha tocado al esquí. Primero fueron los gimnasios, centros deportivos cerrados, supuestamente, por poder ser focos de contagio del maldito virus. Cerrados a pesar de que estudios, uno de ellos del propio Ministerio de Sanidad, en el entorno deportivo el porcentaje de contagio es de los más bajos entre diferentes actividades. Las restricciones también han llegado hasta las pistas de esquí.

El deporte como tal no es un foco de contagio, porque los deportistas son en conjunto disciplinados. Y si las normas imponen la mascarilla pues se pone y no chista nadie.

Los niños y los jóvenes necesitan hacer deporte. Los adultos también. Por muchas razones. Mientras se practica deporte estamos minimizando la posibilidad de futuras pandemias silenciosas como la obesidad, diabetes, y otras dolencias, como las psíquicas, que llenarán pronto a los hospitales.

Ahora tocaba el turno de los deportes de invierno, y desde las redes sociales, estamentos oficiales (RFEDI, ATUDEM, AEPEDI, etc.) había un clamor por la apertura de las estaciones de esquí. Un clamor fundamentado en tratarse de un entorno seguro pues se practica de manera individual, al aire libre, se guardan distancias, se va “enfundado” de pies a cabeza como si lleváramos un “EPI”.

El esquí, tocado y hundido

Tocaba el turno y desde nuestra clase política se ha decidido, aunque sea sin decirlo, ahogarlo, asfixiarlo de manera silenciosa y con él asfixiar la economía de muchas familias incluidas, una vez más, las de la hostelería de los entornos de montaña.

Si realmente el problema es el après-ski, tal y como argumentan, las normas que hay en la hostelería se hace extensible a los valles de montaña. La restricción de horarios, aforos en hoteles para comedores (haciendo turnos, etc.) y los toques de queda nocturnos marcan las pautas desde el pasado mes de noviembre.

¿Acaso el “afterwork” que practicaremos yendo a centros comerciales es mucho más sano que ir a esquiar a una estación de esquí?

Lo que está claro es que han ahogado, junto a la grave economía de los valles de montaña, las expectativas que pudieran tener los centros invernales. Detrás de lo que parece una fiesta para los aficionados está el trabajo de miles de empresarios y trabajadores que viven del sector de la nieve. Un sector que por fechas del calendario sólo puede trabajar cuando hay nieve.

Los deportes de invierno, el colectivo que sólo vive cuando hay nieve

El negocio de la nieve podría nutrirse exclusivamente, durante esta pandemia, de los habitantes de sus CCAA, siempre que no estuvieran perimetradas también las provincias.

No lo han dicho expresamente, pero han apretado las manos alrededor del cuello de las estaciones, como ya viene haciéndose con otras muchas actividades deportivas que, insistimos, según los estudios, no son el problema sino la solución.

¿Es más seguro que todos nos desplacemos a centros comerciales o al centro de las ciudades a ver las luces navideñas que andar por la montaña o esquiar en las pistas? Lo dicen todos los estudios.

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