Un año sin Blanca, primera española que ganó una medalla olímpica

El 3 de septiembre de 2019 se encontró, en la sierra madrileña, del cadáver de la esquiadora Fernández Ochoa

Blanca Fernández Ochoa, en el slalom de Albertville 92 en el que se colgó el bronce. FOTO: © Toni Campañà
Blanca Fernández Ochoa, en el slalom de Albertville 92 en el que se colgó el bronce. FOTO: © Toni Campañà

Este jueves hace un año que España recibía una noticia trágica: la aparición, en la sierra madrileña, del cadáver de la esquiadora Blanca Fernández Ochoa, la primera mujer que -al ganar bronce en el eslalon de los Juegos de Albertville’92 (Francia)- obtuvo una medalla olímpica para el deporte español.

blanca fernandez ochoa
blanca fernandez ochoa

Blanca, que llevaba varias jornadas desaparecida, protagonizó ese día una noticia triste, después de haberle dado tantísimas alegrías a la afición española. Entre ellas, ese bronce, tan sólo cuatro años después de que se le escapase la gloria olímpica: al caerse en la segunda manga del gigante de los Juegos de Calgary (Canadá), que lideraba después de la primera bajada. Esa medalla fue un alivio para ella. Pero también marcó claramente un antes y un después en su vida.

El deporte femenino aporta cada vez más éxitos a España, pero la primera mujer que logró izar la enseña rojigualda en una ceremonia olímpica fue Blanca. Unos meses antes de la enorme eclosión que supusieron los Juegos de Barcelona’92, la madrileña -nacida el 22 de abril de 1963- se convirtió en la primera medallista olímpica de España. Y, a fecha de hoy, sigue siendo la única en capturar una medalla en unos Juegos de Invierno.

Blanca se inspiró a su hermano

La imagen de Blanca siempre estuvo ligada a la de su hermano mayor, Francisco -el irrepetible ‘Paquito’-, héroe nacional cuando sorprendió al mundo al proclamarse campeón olímpico de eslalon de Sapporo’72 (Japón).

Blanca y Paco Fernández Ochoa en Albertville
Blanca y Paco Fernández Ochoa en Albertville

Paco, el mayor de la saga de los Fernández Ochoa, fallecido por un cáncer en 2006, sigue siendo el único oro olímpico invernal español. Y hasta que lo emuló Blanca, veinte años después, era el único medallista de España en un cita olímpica invernal.

Blanca se inspiró en la gesta de su hermano, uno de los mayores ‘bombazos’ de toda la historia del olimpismo invernal, que se produjo cuando ella tenía ocho años y que recordó en una entrevista con la Agencia EFE en 2014.

«La carrera se veía aquí en España sobre las cuatro o las cinco de la mañana. Vivíamos en la Escuela de Esquí, en Navacerrada. Recuerdo a mi padre gritando ‘oro, oro, oro’. Gritaban los profesores de esquí, gritaba todo el mundo. Me levanté. Todo el mundo estaba saltando y gritando», explicaba.

«Mi hermano era campeón olímpico, pero tardé en valorar lo que realmente había conseguido. Que fue algo increíble», comentaba a Efe Blanca. Cuya medalla llegó ‘por obligación’, cuatro años después de protagonizar, en 1988, uno de los momentos más impactantes de toda la historia de la nieve española; cuando rozó la gloria olímpica, en Calgary. Ganó la primera manga, en Nakiska, antes de caerse en la decisiva segunda bajada: pasando, literalmente, del todo a la nada.

Una espinita que se quitó en Altberville 92′

Después de los Lake Placid’80 (EEUU) y Sarajevo’84 (Bosnia- Herzegovina, en la antigua Yugoslavia), eran sus terceros Juegos. Y el cambio horario con la región de Alberta -unas ocho horas- provocó que esa segunda bajada coincidiese con el de máxima audiencia en España, por lo que se convirtió en uno de los momentos televisivos punteros del esquí español. Esa carrera la comentaba para TVE su hermano Paco, al que Blanca se abrazó, llorando, después de que se le escapase ese oro olímpico de forma tan injusta.

Blanca Fernández Ochoa en Albertville 92'
Blanca Fernández Ochoa en Albertville 92′

A pesar de que su idea era la de la retirada después de la cita de Calgary’88, «entre todos, familiares, federativos, amigos e incluso el propio (Juan Antonio) Samaranch (entonces presidente del Comité Olímpico Internacional)» la convencieron para seguir, según explicó a Efe en febrero de 2017, en una entrevista con motivo de los 25 años de la consecución de su histórica medalla.

«Lo de Calgary fue un auténtico jarro de agua fría para mí. Venía de hacer una temporada fantástica. Llegué a esos Juegos con la sensación de que ‘pillaba’ medalla, fijo. Caerme en la segunda manga cuando iba primera fue una decepción absoluta», indicaba Blanca.

La madrileña amplió su carrera durante otros cuatro años; y logró su objetivo en Meribel (Saboya), en una prueba que ganó la austriaca Petra Kronberger, una de las más grandes de la historia. Una prueba en la que sólo cinco miserables centésimas la separaron de una cuarta plaza que jamás se hubiera valorado en su justa medida. Y que hubiese difuminado una trayectoria más que sobresaliente.

«La medalla de Albertville fue un pago a la persistencia, al sacrificio. El trabajo siempre paga. Y cuando te caes, tienes que levantarte. Siempre. No importa las veces que te caigas. Lo importante es que te vuelvas a levantar», declaraba a Efe Blanca, que hasta que mejorara su marca la andaluza María José Rienda, ex Secretaria de Estado para el Deporte, fue la española con más éxito en la Copa del Mundo: la competición de la regularidad.

Los triunfos de Fdez. Ochoa en Copa del Mundo

Su primera victoria en Copa del Mundo se produjo en 1985, en el gigante de Vail (EEUU); antes de ganar tres pruebas de eslalon: las de Sestriere’88 (Italia), Morzine’91 (Francia) y Lech’92 (Austria).

Sus cuatro triunfos fueron no superados hasta 14 años más tarde, cuando Rienda elevó a seis la plusmarca histórica española de victorias en esa competición. En la que sólo otros dos españoles ganaron, una sola vez: el citado ‘Paquito’ (en el eslalon de Zakopane, Polonia, de 1973) y la andaluza de origen chileno Carolina Ruiz (en el descenso de Meribel, Francia, de 2013).

Blanca Fernández Ochoa posa con su bronce olímpico para MARCA. FOTO: Guillermo Martínez
Blanca Fernández Ochoa posa con su bronce olímpico para MARCA. FOTO: Guillermo Martínez

Ningún español o española iguala, sin embargo, los 20 podios (todos en eslalon y gigante) de Blanca en la Copa del Mundo. Y tuvieron que pasar 26 años hasta que dos de sus compatriotas lograran emular su actuación olímpica de Albertville.

Hace dos temporadas, el ceutí de la federación andaluza Regino Hernández fue bronce en el boardercross de snowboard; y el madrileño Javier Fernández capturó idéntica medalla en el patinaje artístico en los Juegos de PyeongChang, en Corea del Sur.

Ambos elevaron a cuatro la exigua nómina de trofeos olímpicos del deporte invernal español. Del que Blanca, pionera entre las mujeres, será por siempre una de sus principales figuras. EFE

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