La próxima edición de la Copa del Mundo es un mar de incertidumbre

El coronavirus ha trastocado el orden mundial y la Copa del Mundo de esquí alpino podría verse seriamente afectada en su calendario, con la posiblidad de concentrar todas las carreras en Europa

La próxima Copa del Mundo está absolutamente condicionada por la evolución de la pandemia.
La próxima Copa del Mundo está absolutamente condicionada por la evolución de la pandemia.

Cada vez es más seguro que la próxima edición de la Copa del Mundo de esquí alpino va a sufrir el impacto del coronavirus. Del mismo modo que la pasada temporada la pandemia obligó a interrupir abruptamente su disputa, el próximo invierno parece destinado a que se aplique un plan ‘B’ por el mismo motivo.

La FIS tiene por delante un problema que deberá resolver y un panorama, de momento, desalentador. A los repuntes en España y Francia y los récords diarios de contagios en Estados Unidos, la federación internacional sigue diseñando el programa del próximo invierno con varias alternativas. La FIS ha creado un comité que debe encargarse de tan delicada misión, que trabajará coordinadamente con los directores de carrera, según informa ledauphine.com.  Michel Vion, presidente de la federación francesa, es uno de sus integrantes y ha explicado a ledauphine.com que «el panorama estará algo más claro en septiembre pero eso no significa que no estemos trabajando sobre varias alternativas».

Una de las primeras cosas que ha hecho la FIS ha sido pedir a estaciones y organizadores de carreras una rebaja del 20% en su presupuesto y suspender ceremonias de sorteo de dorsales con presencia de público. Disputar las carreras sin público no está decidido porque se prevé una fuerte oposición suiza y austriaca, donde el billetaje es parte importante del balance final. En Francia, por ejemplo, las carreras son gratuitas a excepción de los palcos y las zonas VIP.

No se descarta acortar el calendario a cuatro meses, de diciembre a marzo, centrando las carreras en Europa y aprovechando un mismo escenario para varias carreras. De todos modos habrá que esperar la opinión de Infront, la sociedad que gestiona los derechos de TV y comercialización de la Copa del Mundo.

Killington, lo mismo que Beaver Creek, podrían renunciar a sus carreras y, de rebote, afectar a las de Lake Louise.
Killington, lo mismo que Beaver Creek, podría renunciar a sus carreras y, de rebote, afectar a las de Lake Louise.

Estados Unidos, un problema muy serio

Soelden debería inaugurar la temporada de la Copa del Mundo como cada año a final de octubre (días 24 y 25), pruebas que cada año reúnen entre quince y veinte mil personas en la zona de meta. Sobre este aspecto planea la incertidumbre, lo mismo que sobre las pruebas americanas (Lake Louise, Killington y Beaver Creek). Tampoco se quiere llegar a una acumulación de carreras por recuperar, por lo que la situación se complica todavía más.

La presencia del ‘Circo Blanco’ en Estados Unidos es más que incierta. La situación sanitaria no está ni mucho menos controlada en EE.UU., y lo último que se desea es un bloqueo por cuarentena de los deportistas en el otro lado del Atlántico. No se descarta que los organizadores de Beaver Creek y Killington acaben declarándose ‘forfait’.

En Canadá las cosas son diferentes. Lake Louise, a finales de noviembre para los hombres y a principios de diciembre para las mujeres, es el pistoletazo de salida de las pruebas de velocidad. Pero tiene un inconveniente: todos los participantes conviven en el mismo hotel, el ‘Fairmont Chateau’, con lo que la distancia social no está asegurada en absoluto. La FIS quiere imponer el modelo de Val d’Isère, donde cada equipo se aloja en un hotel.

Las pruebas de Lake Louise, que inauguran las carreras de velocidad, están en peligro.
Las pruebas de Lake Louise, que inauguran las carreras de velocidad, están en peligro.

Si a causa de no disputar las carreras en Estados Unidos las de Canadá tampoco se celebrasen, los organizadores de Lake Louise se verían seriamente perjudicados, lo mismo que los especialistas en carreras de velocidad, que normalmente se concentran en noviembre en las estaciones de EE.UU. y Canadá.

Acumular carreras en Europa

Si se obviase la gira americana la Copa del Mundo podría acumular pruebas en Europa. El Criterium de la Primera Nieve de Val d’Isère podría prolongarse semanas para recuperar las carreras no disputadas en Norteamérica. Eso ya pasó en 2016, cuando la estación francesa recuperó las pruebas de Beaver Creek. De inclinarse por esta alternativa seguramente todas las pruebas se concentrarían en una sola pista, la ‘OK’ en Daille en perjuicio de la Face de Bellevarde.

En enero la cosa no estaría más fácil. Se ha rumoreado insistentemente en las dos últimas semanas en la posibilidad de concentrar dos descensos en Wengen y dos slaloms en Schladming, algo en lo que la federación austriaca se ha mostrado contraria. Y de las carreras preolímpicas en China, mejor no hablar.

Y a todo esto sigue pendiente el relevo de Gianfranco Kasper en la presidencia de la FIS previsto en mayo pasado. El Covid-19 lo abortó y está previsto un congreso presencial en Zurich del 24 al 31 de octubre. Pero si la pandemia persiste podría aplazarse al 19 de noviembre. El calendario de la campaña electoral deberá aprobarse el 1 de agosto.

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