El año en que Mikaela Shiffrin maduró a fuerza de reveses emocionales

La campeona estadounidense trata de superar un año muy complicado a nivel emocional y espera poder estar en Europa para competir en la Copa del Mundo

Un año muy difícil a nivel emocional para Mikaela Shiffrin, que se muestra dispuesta a volver a lo más alto.
Un año muy difícil a nivel emocional para Mikaela Shiffrin, que se muestra dispuesta a volver a lo más alto.

Mikaela Shiffrin no tuvo una temporada nada fácil el pasado invierno. A la estadounidense, tres veces ganadora de la Copa del Mundo, doble campeona olímpica y cinco veces del mundo, no le ha quedado otra que madurar a base de golpes. Hace un año, en julio, rompió su relación sentimental con el francés Mathieu Faivre; su abuela Nana, con la que tenía una relación especial, falleció pocos días antes del inicio de la temporada en Soelden. Después llegó la repentina muerte de su padre, en febrero. Y cuando quiso volver a las carreras, en Are, la temporada quedó interrumpida a causa del Covid-19.

Shiffrin perdió a su abuela el pasado octubre, tres meses después de romper su relación con Mathieu Faivre.
Shiffrin perdió a su abuela el pasado octubre, tres meses después de romper su relación con Mathieu Faivre.

Ahora está con su madre Eileen en Mount Hood, en la tercera fase de entrenamiento sobre nieve junto al equipo de velocidad femenino estadounidense. Ha concedido una entrevista a skiracing.com en la que la figura de Jeff, el padre, sigue estando muy presente pese a su ausencia.

«Tenemos la suerte de estar en Hood River porque podemos sentir su presencia. Hemos pasado mucho tiempo en este lugar. A mis padres les encantaba venir y practicar windsurf en la garganta del río Columbia. A mi padre le entusiasmaba y parece que oigamos su voz», empieza explicando Mikaela.

Mikaela sigue luchando por superar el repentino fallecimiento de su padre.
Mikaela sigue luchando por superar el repentino fallecimiento de su padre.

Ella misma se representa

El confinamiento por el coronavirus lo ha aprovechado para reciclarse y asumir una tarea que desempeñaba su padre. Ella y su madre han tomado las riendas de la marca Shiffrin, asumiendo el papel de Jeff como gerente comercial y responsable de la representación de la campeona tras realizar un curso de contabilidad junto a Eileen. «No ha sido fácil. Había días que, al término de la jornada, estábamos cansadas y nos relajábamos. Entonces se activaba nuestra memoria y nos invadía su recuerdo, su olor a Old Spice. De inmediato te das cuenta que nunca volveremos a verle. Por eso ha sido importante para nosotras mantenernos ocupadas, concentradas y sin distracciones. La inactividad puede llevarte a recuerdos dolorosos», afirma Shiffrin.

La vuelta a los entrenamientos ha sido su válvula de escape, el esquí le da la paz que necesita al saber que sobre unas tablas lo tiene casi todo controlado. Tras las estancias en Mount Bachelor y Copper Mountain en julio, ahora se encuentra en Mount Hood. Acompañada de Mike Day, su entrenador, y del ‘fisio’ Regan Dewhirst pero sin la presencia de Jeff Lackie, su preparador físico, que quedó atrapado en Canadá. La federación estadounidense, US Ski & Snowboard, ha contratado un par de técnicos más que se han unido al equipo en Mount Hood.

Shiffrin ha anunciado la vuelta a los entrenamientos sobre nieve en Mount Hood.
Shiffrin ha anunciado la vuelta a los entrenamientos sobre nieve en Mount Hood.

Además de asumir los aspectos financieros de su carrera, Shiffrin también se está ocupando de los trámites para tratar de volar a Europa, descartada la opción de entrenar en el Cono Sur. Solicitud de visados para ella y su equipo, presionar al Comité olímpico de su país para encontrar soluciones al desplazamiento lo antes posible, han sido algunas cuestiones de las que también se ha ocupado.

Mantener el esquí en momentos difíciles

La epidemia presente un marco de incertidumbre que no se sabe cómo se va a resolver. La campeona de Vail muestra su inquietud y manifiesta que «el drama que estamos viviendo afecta también a nuestro deporte. Va a ser más importante que nunca mantener la relevancia del esquí alpino». A nivel personal confiesa que «el objetivo para mi, y también para mi madre, es mantenernos en nuestra burbuja emocional y no dejar que nadie entre. Lo que quiero es esquiar y disfrutar esquiando. Por eso estoy peleando para poder estar en Europa y competir en la Copa del Mundo».

Quiere volver a mandar en la élite del esquí alpino y dejar claro que sigue siendo la mejor. La pasada temporada las circunstancias personales se lo impidieron. «Era líder de la general, tenía casi en la mano el Globo de slalom y lo perdí cuando se fue la persona más importante de nuestras vidas. Pero el mundo siguió y nosotras nos apeamos. La competición continuó, se celebraban las victorias de los ganadores y hubo momentos en los que pensé que a la gente le gustaba tenerme lejos y que no me querían. Y ese ha sido uno de los obstáculos que he tenido que superar. Es un error pensar eso y una reacción vengativa no me llevaría a ninguna parte. Por eso intento mantenerla lo más lejos posible», concluye Shiffrin.

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