Guzmán González aparca las carreras de montaña por la COVID-19

El atleta, primero en la Transcandamia 2019, está en la primera línea de lucha contra el coronavirus en el Hospital del Bierzo (Ponferrada)

El correrdor durante una carrera
El correrdor durante una carrera CRÉDITOS: Guzmán González

El atleta bañezano Guzmán González, uno de los corredores más reputados en pruebas de montaña, con una victoria en la exigente “Transcandamia 2019” y un segundo puesto en la edición de este año, ha aparcado por un tiempo su auténtica pasión para colocarse en la primera línea de lucha contra el coronavirus en el Hospital del Bierzo (Ponferrada).

Desde el primer momento, tras decretarse el estado de alarma, el deportista y enfermero leonés pasó de su lugar habitual en la consulta de noche de la unidad del sueño del centro hospitalario ponferradino a una de las plantas de la COVID-19.

“Casi no dio tiempo a pensarlo porque de inmediato nos fueron derivando a todos los profesionales hacia esas plantas al cerrarse paulatinamente las consultas”, señala desde su domicilio durante el tiempo de descanso en su horario matinal habitual.

González reconoce que lo más duro fue enfrentarse a algo nuevo

Guzmán González
Guzmán González

Los protocolos cambian casi a diario y con unas cifras de contagiados e ingresados que se fueron multiplicando. Todo ello le obligó a hacer un esfuerzo añadido y a sumar una gran dosis de concentración y protección.

El trabajo y las circunstancias de confinamiento redujeron drásticamente su afición diaria por practicar deporte, en una situación parecida a la que fueron los estudios universitarios, donde había que priorizar y el tiempo también se redujo, aunque no como ahora.

Intenta mantener el tono físico con ejercicios de sentadillas, abdominales o de fuerza. Una práctica deportiva que siempre está condicionada por la escasa disponibilidad en el domicilio. Así lo apunta el corredor amante de la montaña, que afirma que:

“se hace mucho más ameno el correr, aunque de momento las distancias no hayan sido superiores a los 42 kilómetros”.

“Lo más complicado al margen del apartado físico, es el mental, porque cuesta encontrar la motivación después de una jornada laboral donde la exigencia es máxima y también la presión, pero se trata de mantener una vida activa”, recalca.

Guzmán ha vivido situaciones tan complicadas como cualquier otro profesional sanitario durante esta crisis de la COVID-19, pero especialmente una en la que un matrimonio vivió con especial dureza el ingreso conjunto y a los que intentaron ayudar al máximo.

“Me siento más seguro y protegido en el entorno del hospital, que por ejemplo cuando hay que ir a comprar algo”. Pero lo que tiene claro es que; “el problema no es si existe el riesgo de contagiarse, sino de cuándo puede pasar y cómo lo vas a pasar”, afirma con resignación.

El deportista no se fija ningún escenario a corto plazo

En todo caso, quiere constatar que en el Hospital del Bierzo siempre han dispuesto de los equipos de protección (EPI) necesarios. Unos equipos también amparados inicialmente en las donaciones de algunas empresas tras el parón laboral.

El deportista leonés, que actualmente lucha contra el coronavirus, no se fija escenarios a corto plazo.

“Sin querer pensar en cuándo puede ser el final, es previsible que las consecuencias se alarguen en el tiempo y por eso el mejor consejo es tener paciencia, pensar en los proyectos personales en los que cada uno esté metido y ser conscientes de que cambiarán muchas cosas”, augura. EFE

Deja un comentario