Más de dos mil trabajadores argentinos, atrapados en Andorra

El gobierno andorrano ha ampliado los permisos de residencia temporal en el país mientras que el impacto en las economías de los afectados empieza a ser preocupante

Un buen número de monitores argentinos han quedado atrapados en Andorra. FOTO: Grandvalira.com
Un buen número de monitores argentinos han quedado atrapados en Andorra. FOTO: Grandvalira.com

Cerca de 2.200 argentinos han quedado bloqueados en Andorra por el coronavirus, según AFP y los medios franceses. La gran mayoría son trabajadores temporales, que han inundado las redes sociales demandando ayuda a través del grupo ‘Varados en Andorra’ para tratar de ser repatriados.

Con sus economías al borde de la quiebra, denuncian que el gobierno argentino está repatriando a sus ciudadanos con cuentagotas. “Queremos volver a nuestra casa, tenemos ese derecho”, reclaman tanto en Facebook como en Twitter o Instagram.
“Hay miedo porque en Argentina no tienen las infraestructuras ni el material para afrontar la pandemia. Si el virus ha puesto de rodillas a Francia, España o Italia, hay que pensar lo que será para nosotros, un país del tercer mundo”, se explica Ariel Campana, argentino de 29 años y monitor de esquí en Andorra desde hace doce años.

Campana tiene previsto, pero sin certeza alguna, volver a Argentina a principios de mayo. Sin trabajo desde hace un mes, sus recursos se están agotando. “Quieren repatriar primero a los turistas. Nosotros seremos los últimos en volver”, aclara Campana, confinado en un apartamento de veinte metros cuadrados junto a su mujer, su hijo y su perro.

Los argentinos en Andorra se han organizado en las redes sociales para presionar a su gobierno que les repatrie.
Los argentinos en Andorra se han organizado en las redes sociales para presionar a su gobierno que les repatrie.

Su compatriota Florencia Lucas, de 28 años, duda de que sean repatriados de los primeros “porque geográficamente estamos muy cerca de importantes focos de infección”. Encajada entre Francia y España, Andorra tambén se ha visto golpeada por el virus y ayer lunes ya eran 29 los fallecidos en una población de 70.000 habitantes. Lucas, natural de Patagonia, trabajaba en un bar a pie de pistas. Se queja de su situación económica y dice que “tengo para vivir hasta final de abril. Después, nada. El gobierno argentino nos promete ayudas que no se han concretado”. Para ella, como para el resto, este confinamiento prolongado pone en peligro la posibilidad de volver a trabajar el invierno próximo en Europa al quedarse sin ahorros. En Andorra la temporada invernal ocupa a unos cinco mil trabajadores procedentes de Sudamérica.

Santiago Walter es otro monitor de esquí. Tiene 34 años y manifiesta sufrir el confinamiento “como todo el mundo. Pero lejos de casa y sin ninguna certeza sobre la fecha de vuelta. Y eso lo hace todavía más duro”. A principios de mes hizo sus maletas, como casi 400 compatriotas dispuestos a desplazarse a Toulouse en coche para tomar un vuelo de Air France, que iba a buscar franceses en Argentina para repatriarlos. Pero su esperanza se desvaneció pronto, “cuando se nos dijo que el gobierno argentino no había autorizado nuestra repatriación”, explica con amargura Walter.

Muchos temen no poder ahorrar lo suficiente para poder volver a Europa el próximo invierno.
Muchos temen no poder ahorrar lo suficiente para poder volver a Europa el próximo invierno.

Situaciones límite

En Twitter, el grupo ‘Varados en Andorra’ interpeló al presidente argentino, Alberto Fernández, con el siguiente mensaje: “El espacio aéreo en Europa está abierto, señor presidente. Deje de burlarse de la gente”. Este grupo en redes sociales sirve de canal de comunicación donde se palpa la angustia por las situaciones que están viviendo. Desde graves problemas económicos, ataques de ansiedad o pánico, un embarazo problemático y trastornos psicológicos.

Ante esta situación sin precedentes el gobierno andorrano ha ampliado el período de validez de los permisos de residencia temporal otorgados a los trabajadores temporeros. Las ONG, las parroquias o los Comuns (Ayuntamientos) proporcionan alimentos o alojamiento a los más desfavorecidos.

Maira Correa celebró su 33 aniversario en un apartamento alquilado a toda prisa. Ella no es monitora ni trabaja en Andorra. La epidemia la pilló de turismo en Europa con su marido y sus hijos. “Si debo permanecer aquí hasta mayo no tendré dinero para comprar el billete de vuelta”, afirma a la vez que se queja del mantenimiento por parte de Argentina de un impuesto que grava el 30% de los pagos con tarjeta de crfédito, con un límite máximo de 200 euros mensuales. “Si nos encontramos en esta situación es por una decisión del gobierno argentino. Lo mínimo que podría hacer ahora por nosotros es ayudarnos”, concluye Correa.

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