La mala gestión en la elitista Verbier dio via libre al coronavirus

La tardanza en adoptar medidas preventivas en la estación suiza de Verbier hizo de este elitista dominio el entorno ideal para la propagación de la epidemia

Las cosas no se hicieron bien en Verbier y se convirtió en un centro importante de propagación del coronavirus.
Las cosas no se hicieron bien en Verbier y se convirtió en un centro importante de propagación del coronavirus.

La estación suiza de Verbier, paradigma de la elegancia y una de las más exclusivas del mundo, se ha convertido en el paraíso del coronavirus, según informa bloomberg.com. Las autoridades helvéticas ordenaron el cierre de las estaciones de esquí a mediados de marzo, dos días después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarara oficialmente la pandemia. En ese momento el coronavirus ya estaba instalado y creciendo en Verbier.

El destino de la ‘jet set’, con un ‘apres ski’ elitista y exclusivo, fue el entorno ideal para la propagación, siendo sus remontadores, sobre todo las cabinas, el principal foco de expansión. Incluso una vez cerrada la estación, los trabajadores siguieron utilizándolos para festejar el fin de temporada. “Fue la oportunidad perfecta para la propagación; un paraíso para el virus”, ha manifestado Corinne Cohen, doctora en una clínica cercana. “En una práctica médica realizada en Verbier el 80% de pacientes dieron positivo”, añade Cohen, quien junto a otros médicos pidieron que la estación de Verbier fuese puesta en cuarentena.
No se hizo y las críticas han arreciado, señalando que se priorizó la economía y las libertades individuales por encima de la contención. El problema se agrandó a la hora de coordinar una respuesta en las fronteras de Suiza con otras cuatro naciones: Francia, Alemania, Austria e Italia.

Annelies Wilder-Smith, profesora de enfermedades infecciosas emergentes en la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres.
Annelies Wilder-Smith, profesora de enfermedades infecciosas emergentes en la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres.

El cantón de Ticino, el epicentro suizo

Ginebra es la sede de la OMS pero las autoridades suizas tardaron en aplicar sus recomendaciones sobre las pruebas a realizar y el aislamiento. Sólo en las últimas semanas se han incrementado los test. “Suiza es el país anfitrión de la OMS e inicialmente no siguió sus consejos”, dice Annelies Wilder-Smith, profesora de enfermedades infecciosas emergentes en la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres y residente en Suiza.

Italia se convirtió en el epicentro europeo de la epidemia y Suiza mantuvo abierta una frontera de 740 km con su vecino del sur. Los 70.000 trabajadores transfronterizos del Ticino fue la razón esgrimida y ahora ese cantón ostenta la tasa de infección más alta de todo el país.

 

Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS.
Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS.

Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, llamó a mediados de marzo a todos los países para “evaluar y evaluar, hacer los máximos test posibles”,  mientras que el director de enfermedades transmisibles de la Oficina Federal de Salud Pública, Daniel Koch, afirmó que esa línea de actuación no era la apropiada para Suiza.

Una encuesta realizada por esdas fechas por el Instituto de Investigación Sotomo reflejó que la mayoría de los suizos estaban de acuerdo con la respuesta de Koch, mientras que el 42% reclamaba medidas más enérgicas.

¿Economía o contención?

Países como Singapur y Corea del Sur apostaron con decisión en estrategias para combatir la epidemia, teniendo en cuenta la experiencia acumulada con los brotes del SARS en 2003 y MERS en 2015. Italia y Suiza, entre otros países, fueron invadidos al no prepararse debidamente segúin Didier Trono, profesor de virología y genética en el Instituto Federal Suizo de Tecnología en Lausana. El temor de arruinar la economía es el motivo de la tardanza, lo mismo que ha ocurrido en Estados Unidos y Gran Bretaña.

Didier Trono, profesor de virología y genética en el Instituto Federal Suizo de Tecnología en Lausana.
Didier Trono, profesor de virología y genética en el Instituto Federal Suizo de Tecnología en Lausana.

Trono ha explicado que “Suiza no ha sido el chico malo de la clase. Lo que ocurre es que la manera de funcionar de las democracias consolidadas no son las más adecuadas para estas situaciones, donde se necesitan enfoques similares a los de una guerra rápida”.

Wilder-Smith ha reconocido que “cuando se implementó el distanciamiento social, que se hizo tarde, la respuesta fue ejemplar y el gobierno ha adoptado progresivamente las recomendaciones de la OMS. Pero se está yendo con retraso en la aplicación de test y rastreo de contactos”. Y eso teniendo en cuenta que ahora Suiza tiene una de las tasas de test más altas del mundo, aunque el enfoque se dirige esencialmente a los grupos de riesgo. Se han prohibido reuniones de más de cinco personas pero no se han bloqueado las fronteras con Francia e Italia.

Proliferación de focos

Didier Trono, por su parte, señala que “la epidemia se inició de modo simultáneo en muchos lugares del país, lo que complicó la contención sistemática. Ahora tenemos demasiados incendios y los vamos conteniendo como podemos”.

Los expertos aseguran que la vigilancia debe ir más allá de los puntos de propagación en los Alpes, como Verbier o Ischgl, la estación austriaca desde donde los turistas esparcieron el virus por toda Europa. Pero esa vigilancia y control choca con la presión de los legisladores, que defienden las libertades individuales, y de las empresas, que quieren reabrir la economía para tratar de paliar la recesión que se viene encima.

Imagen de un restaurante en las pistas de Verbier.
Imagen de un restaurante en las pistas de Verbier.

Ahora el gobierno helvético está siguiendo las intrucciones de la OMS y han extendido el aislamiento hasta el 26 de abril. “Tan pronto como la tendencia de nuevas infecciones disminuya bruscamente, podemos decir que la ola epidémica está disminuyendo y continuará yendo a menos. Pero aún es demasiado pronto para hacer esa llamada”, dice Koch, máxima autoridad del gobierno suizo en el tema.

Dilucidar qué parte de la población ya ha estado expuesta al Covid-19 será importante para  “determinar si la presencia de anticuerpos indica resistencia a una infección adicional. También sabremos quién puede volver a trabajar sin riesgo para ellos mismos o para otros. Eso nos permitirá una cireta precisión en el confinamiento”, explica Didier Trono.

Ischgl, el tormento austriaco

En Austria las cosas tampoco se han hecho correctamente. La estación de Ischgl está en cuarentena desde el 13 de marzo después de ser uno de los focos principales de la infección. Uno de los bares donde se concentra mucha gente tras las jornada de esquí fue el epicentro de la propagación.

Guenther Platter, gobernador de Tirol.
Guenther Platter, gobernador de Tirol.

El gobernador del Tirol, Guenther Platter, ha manifestado que “por consejo der expertos médicos, y debido a la existencia continua de cadenas de infección, no tenemos más remedio que extender las cuarentenas para el Valle de Paznaun y St. Anton por otras dos semanas hasta el 26 de abril”. El problema es que cuando se declaró la cuarentena se permitió salir de Ischgl a los turistas extranjeros, que propagaron la infección al tiempo que las críticas por la mala gestión se volvieron unánimes.

La cuarentena se va a levantar en el resto de Austria, que tiene previsto empezar a reabrir algunas tiendas la semana que viene ante la disminución de la infección. Las pruebas realizadas han dado un 19% de infectados en Ischgl y un 13% en St. Anton, mientras que en el resto del país el porcentaje es del 0,33%. El resultado de las pruebas en Soelden, donde también hubo un alto porcentaje de propagación, aún no se ha hecho público.

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