El vídeo viral del freerider Philipp Klein Herrero practicando en su casa

Philipp Klein Herrero es un ingeniero barcelonés de 28 años que debía irse una semana a La Grave a practicar freeride, pero ante la orden de aislamiento se volvió a su casa y ha creado un vídeo viral

Philipp Klein Herrero, en el salón de su casa como si estuviese en la montaña.
Philipp Klein Herrero, en el salón de su casa como si estuviese en la montaña.

Philipp Klein Herrero es un freerider barcelonés de 28 años que ha colgado un vídeo en las redes que se ha vuelto viral. Aficionado al freeride y a los vídeos, Herrero no se resigna al aislamiento impuesto por el coronavirus. «Tuve un chispazo de creatividad», ha explicado a AFP sobre su video titulado ‘Freeride at home’ y que ya ha tenido varios centenares de miles de visitas. En él se ve a Philippe Klein esquiar sobre una montaña de ropa en el salón de su casa.

«El día que en España se ordenó el confinamiento de todo el país yo tenía un billete de autobús para La Grave (Francia) donde tenía pensado pasar una semana con mi familia. Lo tenía todo planificado y ese viaje para hacer freeride suponía los ahorros de todo un año», declara Herrero.

«Podría haberme subido al autobús pero viendo cómo la situación se volvía caótica por minutos, creí que sería inmoral irme a esquiar mientras que en España se estaba muriendo la gente. Incluso si en Francia no se había decretado todavía el confinamiento. Así pues me quedé en casa perdiendo billetes y reserva», prosigue el freerider, ingeniero mecánico en Seat.

En el video de 58 segundos se ve a Herrero despertarse en un saco de dormir para, a continuación, subir con la ayuda de un piolet una montaña de sábanas blancas antes de bajarla encadenando las figuras. Herrero, que nació en Alemania, pero vive en España desde los ocho años comenta que «había visto vídeos graciosos de gente practicando su deporte en casa. Quise hacer lo miksmo pero no tenía la idea muy clara. Después de un día dándole vueltas me vino la inspiración y me puse a hacer el guión. Tenía dudas sobre si iba a ser técnicamente posible con los medios limitados que tenía en casa».

Concluye explicando que «el jueves por la mañana ví que tenía una buena luz y me puse manos a la obra. Moví los muebles, monté la iluminación, fijé la cámara al techo y en seis horas ya tenía el vídeo editado».

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