A la conquista de la gélida Siberia en bici por segundo año consecutivo

El español Andrés Abián quiere superar el reto de los 3.000 Km con temperaturas de -40 ºC

El conserje de un colegio zaragozano durante su intento de cruzar la Siberia el año pasado
El conserje de un colegio zaragozano durante su intento de cruzar la Siberia el año pasado FOTO: José Andrés Abián

El español Andrés Abián, de 48 años, se lanzará este domingo a la conquista de la gélida Siberia a lomos de una bicicleta de 400 euros. Es un viaje de más de 3.000 kilómetros durante el que tendrá que soportar temperaturas por debajo de los 40 grados bajo cero.

Aprender de los errores

No es la primera vez que este conserje de un colegio zaragozano intenta hacer en invierno la ruta entre la ciudad de Magadán y el lago Baikal. El año pasado tuvo que desistir de su propósito tras sufrir la congelación de tres dedos de su mano derecha, de la que se recuperó satisfactoriamente.

“Tuve un error del que he aprendido muchas cosas. Por ejemplo, esta vez llevaré el termómetro a la vista, pues lo que hacía era parar la bicicleta y ponerlo en funcionamiento. Ahora llevaré uno en el manillar para saber todo el tiempo a qué temperatura estoy”, dice Abián en conversación telefónica con Efe.

Recuerda que aquello ocurrió porque al bajar de un puerto no se percató de que la temperatura había caído por debajo de los 40 grados bajo cero.

“Me quité las manoplas para poder manipular la tienda de campaña y sentí síntomas de congelación en tres dedos. Me eché a dormir. Pasaron nueve horas, no estaba roncando, pero estaba vivo”, relata Abián.

Fue entonces cuando lo encontraron unos chicos. “Pensaban que yo estaba muerto. Les tengo que agradecer mucho, porque se preocuparon de mí”, añade.

Pese al fracaso y a quienes le aconsejaron no volver a intentarlo, el zaragozano decidió regresar a Siberia una vez más para superar esta vez el reto.

A por el segundo intento

La bicicleta que le acompañará en esta aventura le costó 400 euros. Es “una típica alemana, hecha para rodar. El cuadro es de acero, para que lo pueda soldar si hay algún problema. Llevo unos neumáticos de invierno, con unos remaches para que muerda sobre el hielo, unas alforjas y cuatro maletas”, cuenta al aventurero.

Son 30 kilos de equipaje, que además de mudas y ropa de abrigo. Incluye también una tienda de campaña y todo lo necesario para cocinar.

“Conozco bien la ruta, sé donde están la poblaciones. La tienda de campaña la llevo para cuando no encuentre nada para dormir”, explica.

Según Abián, uno de los problemas con los que tendrá que luchar es el sudor. De esta forma, la vestimenta que llevará durante el viaje constará de varias capas.

“Por ejemplo, llevo lana merino, una prenda natural, de oveja cien por cien, como la que llevaba (Roald) Admudsen cuando fue el Polo sur”, bromea el aventurero.

A Siberia sin entrenamiento especial

Asegura que no se ha preparado especialmente para este viaje a las inmensidades nevadas Siberia. Asegura que es una persona activa y le basta con su rutina diaria.

“Vivo a unos 40 kilómetros del colegio donde trabajo, y durante todo el año subo en bicicleta: hago todos los días 20 kilómetros de ida y 20 de vuelta”, explica para afirmar que prefiere subir a la montaña y jugar frontón con los amigos, que ir a entrenar en un gimnasio.

Su plan es precisamente cubrir unos 40 kilómetros diarios, entre las nueve y media de la mañana, cuando amanece, y las tres y cuarto de la tarde, cuando se pone el sol.

“La gente cuando me ve allí se quedan alucinados. Todo el mundo se quiere parar a hacer fotos, y eso lo tengo que evitar. No puedo permitirme ese lujo”, recuerda de su experiencia del año pasado.

Sin patrocinio y tres meses de excedencia

El viaje por los inhóspitos parajes siberianos se lo costea de su propio bolsillo. Y es que no cuenta con ningún tipo de patrocinio.

“Son unos 6.000 euros (unos 7.000 dólares) y tres meses de excedencia, sin cobrar. Hay que tener en cuenta que no es un viaje a Disney World. Voy a dormir en la tundra, en la taiga”, dice Abián, que destaca, eso sí, que los siberianos son “gente extraordinaria, superhospitalaria”.

Sin amarras familiares, el zaragozano es un viajero empedernido, que ha recorrido numerosos países como Islandia, Mongolia, Irán, India o Pakistán, entre otros.

“No tengo hijos, no tengo novia ni mujer ni nada. Soy soltero, soy libre. Con el tiempo me gustaría tener alguna relación, pero ahora no es el momento. Cuando tenga que llegar, llegará”, dice en tono filosófico. EFE

Seguir leyendo

Rescatado un ciclista español cuando intentaba cruzar la Siberia a -50º C

Deja un comentario