Kitzbuehel abre con ‘snowfarming’ y reaviva en Austria el debate ecológico

Utilizar nieve del invierno anterior almacenada durante el verano para abrir una pista de 700 metros, como viene haciendo la estación austriaca, devuelve a la actualidad la polémica

Esquiar en pantalón corto, el fin de semana pasado en Kitzbuehel gracias a la nieve almacenada. FOTO: @hansterbraak
Esquiar en pantalón corto, el fin de semana pasado en Kitzbuehel gracias a la nieve almacenada. FOTO: @hansterbraak

El ‘snowfarming’ o almacenamiento de nieve durante el verano para utilizarla en otoño está en auge. Kitzbuehel, tal como hizo el año pasado por estas fechas, Livigno y Ruka ya han abierto una parte simbólica de las estaciones. Con el equilibrio medioambiental cada vez más pendiente de un hilo, la iniciativa tiene sus partidarios y los detractores. Los primeros lo ven como una oportunidad muy buena y que no hay que dejar escapar mientras los disidentes lo ven como algo grotesco ante el cambio climático. En España, Candanchú ya probó este sistema la pasada temporada.

Habría que plantearse si vale la pena mantener durante todo un invierno la nieve suficiente para cubrir, a 15 grados de temperatura, una pista en el Resterkogel de 700 metros de largo por 60 de ancho. Josef Burger es el responsable de Bergbahn Kitzbühel, que gestiona la estación austriaca y afirma que “toda esta nieve no la hemos producido, con el ahorro energético que conlleva”.

La estación almacenó 38.500 metros cúbicos al término del invierno pasado, de los cuales un 13% se han fundido durante el verano. La nieve almacenada se guardó mediante un sistema especial de planchas, y fue aislada con lonas que se mantuvieron húmedas durante todo el verano para evitar que se derritiera.

Las estación lapona de Ruka ha abierto dos pistas.
Las estación lapona de Ruka ha abierto dos pistas. FOTO: Ruka

El mercado manda y va quedando demostrado que el usuario prefiere poca nieve en octubre que mucha a mediados de abril, pese a que las condiciones en ambos casos sean parecidas debido al calor.

Turismo de forceps

Los partidos ecologistas locales argumentan que el “Tirol no necesita un turismo de ski con forceps”.  Josef Scheinast, portavoz de los Verdes en la región de Salzburgo, ha manifestado a AFP que “no son temperaturas para esquiar. Ante un tema de tanta trascendencia como el clima es dramático observar que se sigue haciendo cualquier cosa con energía fósil”, aludiendo a la maquinaria utilizada para preparar la pista.

Burger le rebate diciendo que “esta crítica no es objetiva. Entiendo que no le guste una pista blanca en medio de la hierba. Pero lo que hacemos es económica y ecológicamente sostenible. Y tenemos el permiso de las autoridades de protección de la naturaleza”.

La delegación austríaca del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) asegura que “la industria turística del esquí le ha perdido el respeto a la naturaleza. La temporada de esquí se alarga de forma artificial mediante el uso de grandes recursos materiales, en contra de las condiciones naturales”. Además, denuncia que se siguen abriendo pistas en glaciares que hasta ahora no eran explotados comercialmente.

El sábado, día de apertura, 800 esquiadores se deslizaron por Resterkogel. El año pasado esta pista fue usada por unas 100.000 personas. En las próximas semanas equipos de la Copa del Mundo se entrenarán en sus rampas.

La polémica no es de hoy sino que lleva años volviendo a la actualidad en vísperas del invierno. El partido de los Verdes austriaco tiene opciones de acceder al gobierno que debe formar el conservador Sebastian Kurz.

El esquí es una de las señas de identidad más importantes de Austria y proporciona casi cien mil empleos directos e indirectos, siendo sus estaciones primer destino del turismo de esquí por los forfaits vendidos.

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