Innsbruck se prepara para acoger un Mundial de ciclismo muy exigente

Innsbruck, capital del Tirol, acoge la última semana de septiembre el Mundial de ciclismo en ruta del que el seleccionador español, Javier Mínguez, dice que es uno de los más duros que recuerda

Innsbruck será la tercera ciudad austriaca en acoger un Mundial de ciclismo en ruta después de Villach 1987 y Salzburgo 2006 FOTO: www.tyrol.com
Innsbruck será la tercera ciudad austriaca en acoger un Mundial de ciclismo en ruta después de Villach 1987 y Salzburgo 2006 FOTO: www.tyrol.com

Innsbruck se prepara para acoger dentro de poco más de dos semanas, el Mundial de ciclismo en ruta, que tendrá lugar del 22 al 30 de setiembre. La capital del Tirol, única ciudad que ha sido sede en dos ocasiones de unos Juegos Olímpicos de Invierno (1964 y 1976) será el escenario de doce carreras entre las categorías masculinas (élite, sub 23 y junior) y femeninas (élite y junior), tanto de ruta como de contrarreloj, además de las cronometradas masculina y femenina por equipos comerciales. Todas las carreras finalizarán en Innsbruck pero ninguna de ellas comenzará allí, ya que las salidas se reparten cuatro localidades: Ötztal-Area 47, Hall-Wattens, Rattenberg-Alpbachtal Seenland y Kufstein.

A su indudable carácter histórico y artístico se le une la vertiente deportiva. Innsbruck es el epicentro de numerosas manifestaciones deportivas a lo largo de todo el año, aunque es en invierno donde se concentra un mayor número de competiciones. Rodeada de nueve estaciones de esquí, a las que se accede con un forfait conjunto para disfrutar de más de 300 kilómetros esquiables, las pruebas ciclistas de ruta presentan un trazado muy exigente. Es la tercera vez que un Mundial de ciclismo se disputa en Austria tras los precedentes de Villach 1987 y Salzburgo 2006.

El trazado del Mundial élite de Innsbruck es durísimo, con casi cinco mil metros de desnivel
El trazado del Mundial élite de Innsbruck es durísimo, con casi cinco mil metros de desnivel

Un trazado de casi 5.000 metros de desnivel

Sin duda, la prueba estrella será la de fondo en carretera masculina, que cerrará el Mundial el último día de septiembre. Serán 265 km, casi siete horas de carrera, con un desnivel acumulado que raya los 5.000 metros sobre un circuito que presenta dos partes bien diferenciadas. Unos primeros 80 km sobre un terreno quebrado con tres subidas, siendo la última, Gnadenwald, la más exigente. Tras el descenso se entra al circuito Olympia al que deberán darse siete vueltas y en la última se amplía en algo más de siete km para superar Gramartboden, una subida corta, apenas tres kilómetros, pero durísima, con un tramo de un desnivel del 25%, cuya cima está a apenas nueve km de meta.

La opinión del seleccionador español

Javier Mínguez es el seleccionador español de categoría élite y a finales de abril, junto a Pascual Momparler, seleccionador sub 23, estuvo en Innsbruck reconociendo los recorridos. El técnico vallisoletano aprovechó que durante su estancia se estaba disputando el Tour de los Alpes (antes Giro del Trentino) y pudo seguir en un coche de equipo una de las etapas que cubría prácticamente el recorrido mundialista.

Detalle del Hohe Salve Sportresort donde se alojará el equipo español
Detalle del Hohe Salve Sportresort donde se alojará el equipo español

Mínguez no se sorprendió de la infraestructura hotelera de Innsbruck porque ya la conocía y señala que «hemos reservado un hotel en la zona de la salida de la carrera en línea élite masculina por motivos logísticos. El lugar es magnífico, tranquilo e ideal para reconocer los trazados en las jornadas previas».

El seleccionador español compara el recorrido con el de Sallanches de 1980, donde Bernard Hinault conquistó el maillot arcoíris tras siete horas y media de carrera en una jornada durísima no sólo por el trazado sino por la climatología adversa. Gianbattista Baronchelli se hizo con la plata y el español Juan Fernández, el bronce. Mínguez apunta que «es un sube y baja continuo que va a pasar factura en los kilómetros finales. Para mí es el Mundial más duro después del de Duitama en 1995 porque la carrera en Colombia se disputó a una altitud de 2.500 metros mientras que en Innsbruck apenas se superan los mil». El seleccionador español nos ha cedido un video de uno de los tramos mñas duros de Gramartboden, la subida final, que grabó cuando fue a reconocer el trazado.

No se atreve el técnico español a dar un pronóstico «porque todavía quedan tres semanas y pueden pasar muchas cosas. Nuestra baza, que es Valverde, lo está dando todo en la Vuelta y viene del Tour. Fresco no va a llegar. Y tenemos en la recámara a los hermanos Izaguirre, David de la Cruz y Enric Mas. Y sin saber si Mikel Landa se recuperará de su lesión para poder ir. Pero si va será difícil que lo haga en su mejor estado de forma». De los extranjeros cita Mínguez a «Nibali, que está haciendo unos entrenamientos de calidad estupendos en la Vuelta, Kwiatkowski o Majka. Y luego están los que ahora corren en Tour de Bretaña, que parece que no están pero en Innsbruck van a aparecer. Roglic, por ejemplo, puede dar un buen susto».

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