Vuelve Bode Miller, vuelven los líos

Bode Miller quiere volver a los 39 años. Pero lo quiere hacer con los esquís Bomber en lugar de Head, su marca desde 2006. Es por ello que ha interpuesto una demanda a la firma austriaca en el Tribunal federal de Los Angeles

Bode Miller ya está entrenando en la estación chilena de Portillo FOTO: ©Jonathan Selkowitz/ SelkoPhoto

El 16 de marzo de 2013, en Lenzerheide, Bode Miller se calzó por última vez unos esquís con un dorsal de la Copa del Mundo en el pecho. Desde entonces el esquiador de Easton (New Hampshire), que el mes que viene cumplirá los 39, se ha dedicado a sus tres hijos y a promocionar la marca de esquís Bomber, a colaborar con la empresa de ropa Aztech Mountain y a cuidar de su granja de caballos de competición en Elkton (Maryland).
Pero Bode tiene un problema: quiere volver usando unos esquís Bomber, pese a que su marca desde 2006 es Head, que le permitió acortar la vigencia de su contrato cuando se retiró de las pistas. Eso sí, con una claúsula que le obliga a volver a utilizar Head en el caso de que volviese a competir antes de abril de 2018.
Respetó la condición en el Mundial de Vail en 2015, donde tomó parte en el super G con una actuación asombrosa, pulverizando los dos primeros parciales parciales y yendo directo al podio hasta que acabó cayéndose y lesionándose.
Y lo que ahora pretende el siempre rebelde Miller, miembro del selecto club de esquiadores que han ganado en todas las disciplinas de la Copa del Mundo junto a Marc Girardelli, Pirmin Zurbriggen, Kjetil Andre Aamodt y Guenther Mader, es volver a la Copa del Mundo tras dos temporadas sin competir y, sobre todo, quiere tomar parte en el Mundial de St. Moritz donde en 2003 arrasó en la elitista estación suiza al colgarse dos oros en combinada y gigante.
Acostumbrado a hacer lo que le viene en gana, a preparar a su manera la alta competición apartado del equipo estadounidense y sabiendo que su depurada técnica le da un plus dentro y fuera de las pistas que el resto no tiene, Miller se enfrenta a Head. Y lo ha hecho aplicando el lema de que la mejor defensa es un buen ataque. Ha interpuesto una demanda contra la marca austríaca en el Tribunal federal de Los Angeles para que invalide la claúsula que le obliga a calzarse unos Head en el caso de que vuelva a competir.
Mientras la justicia no se pronuncie ya se ha visto a Miller entrenando en la estación chilena de Portillo con un esquís Bomber, marca estadounidense que fabrica sus tablas en Italia de manera artesanal, calzando unas Full Tilt y protegiendo su cabeza con una casco OSBE, que no es proveedor oficial del equipo estadounidense de alpino.

Bode Miller, el pasado febrero tras someterse a una operación del tendo de la corva FOTO: Twitter Bode Miller
Bode Miller, el pasado febrero tras someterse a una operación del tendo de la corva FOTO: Twitter Bode Miller

Un palmarés impresionante

Miller quiere volver y desea hacerlo como a él le venga en gana, como siempre ha hecho. Sabe que su momento de gloria ya es pasado pero su carisma sigue intacto. Con un palmarés impresionante en el que figuran dos Copas del Mundo (2004-2005 y 2007-2008), cuatro Globos de cristal (dos de super G, uno de gigante y otro de combinada) con un total de 33 victorias, un oro olímpico (combinada en Vancouver), tres platas (gigante y combinada en Salt Lake City y super G en Vancouver) y dos bronces (descenso en Vancouver y super G en Sochi), y cuatro oros mundialistas (combinada y gigante en St. Moritz y super G y descenso en Bormio) y una plata (super G en St. Moritz), el estadounidense quiere imponer una vez más su voluntad.
Es uno de los equiadores que mayor número de aficionados arrastra. No sólo por su excéntrica personalidad sino por su talento en las pistas. Su heterodoxo estilo, yendo siempre al límite y su capacidad de deslizamiento que le permite afrontar los giros a velocidades extremas le han proporcionado un gran número de seguidores, proporcional a las lesiones sufridas en aparatosas caídas. Está convencido de que sigue siendo competitivo y se ve capaz de volver a subir a lo más alto del podio.
En Head la iniciativa judicial de Miller no ha sentado nada bien. Johan Eliasch, director general de Head, ha manifestado al respecto que «estamos muy decepcionados tras comprobar que Bode no tiene ninguna intención de cumplir su palabra y que no quiere respetar nuestro acuerdo.Tomaremos todas las medidas para que se respeten nuestros derechos. Dicho de otra forma, Head estaría muy contenta de ver a Bode de vuelta al circuito, pero siempre que lleve material de Head».
Miller, casado con la jugadora de voley playa Morgan Beck, añade una muesca más a su historial de acciones políticamente incorrectas. Basta recordar su ruptura con el equipo estadounidense de alpino haciendo vida aparte en una caravana, su opinión sobre el dopaje declarándose partidario de la barra libre, la encarnizada crítica pública a Didier Cuche en el super G de la Copa del Mundo en Val d’Isère de 2007 echándole en cara que no había arriesgado lo suficiente tras perder por sólo cuatro décimas ante Stephan Eberharter, o haber reconocido en ha competido alguna vez bajo los efectos del alcohol porque así iba más rápido.

 

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