Mikaela Shiffrin,el placer de esquiar

Su proyección de futuro es inimaginable. Con 21 años, la especialista en slalom ya es campeona olímpica, doble campeona mundial y triple ganadora de la Copa del Mundo de la disciplina más técnica

Mikaela Shiffrin ya acumula tres Copas del mundo de slalom consecutivas FOTO: redbull.com

A sus 21 años su palmarés es impresionante. Y todo indica que Mikaela Shiffrin, la mejor especialista en slalom de la actualidad, no hará más que incrementar sus títulos y victorias sobre las pistas.
Es difícil asumir que a esa edad ya se han ganado tres Globos de Cristal consecutivos de slalom, ha sido la campeona olímpica más joven de la historia en la disciplina más técnica y ha obtenido ya dos títulos mundiales de su especialidad (Schladming 2013 y Vail 2015). En 81 pruebas que ha disputado en la Copa del Mundo ha cosechado veinte victorias, tres segundos puestos y cinco terceros. Eso supone haber subido al podio en poco más de un tercio de las pruebas disputadas.
Hay que tener la cabeza bien amueblada y una profunda convicción en lo que se quiere para no acabar siendo un juguete roto.Y Mikaela parece tener la clave porque para ella es más importante los medios que el fin.
Eileen y Jeff, sus padres, son pieza fundamental en su formación. Médicos y apasionados del esquí -compitieron en categorías inferiores- inculcaron a Mikaela el amor por la nieve y cuando contaba con sólo dos años ya se deslizaba sobre unos esquís de plástico en la puerta de su casa de Vail. Ellos moldearon a la Shiffrin esquiadora bajo las premisas de un trabajo continuo, dosificación de competiciones y una fijación racional de objetivos deportivos. Evidentemente, el talento natural de Mikaela fue un superávit que le permitió adaptarse sin problemas a la nieve polvo de Colorado y también al hielo de la costa este estadounidense, donde estuvo estudiando.

Su meteórico ascenso desde que debutó en la Copa del Mundo, el 11 de marzo de 2011 en la estación checa de Spindleruv Mlyn dos días después de cumplir 16 años, no es más que el fruto de una meticulosa preparación en la que Mikaela en ningún momento se ha sentido agobiada por el hecho de la ingente cantidad de entrenamientos repetitivos sino que el placer de esquiar le compensa cualquier sacrificio.
A los ocho años su familia se trasladó a New Hampshire y allí Mikaela siguió desarrollando sus dotes aleccionada por los entrenadores Rick Colt (Storrs Hill Ski Area) y Kirk Dwyer (de la Burke Mountain Academy de Vermont). Siempre bajo la supervisión de Eileen, su madre, que primaba el entrenamiento a la competición.

El Trofeo Topolino, el trampolín

En 2010 gana el slalom del Trofeo Topolino, auténtica lanzadera de futuras estrellas y se hace con el primero de sus títulos estadounidenses de esta disciplina. La última compatriota de Shiffrin que había triunfado en el certamen italiano fue Lindsey Vonn en 1999.
Llegó al Mundial junior de 2011, poco después de su debut en la Copa del Mundo, sin estar en plenitud de forma a causa de una enfermedad y pese a ello se colgó el bronce en slalom por detrás de la austriaca Jessica Depauli y de la sueca Anna Swenn-Larsson.
Se estrenó en la Copa del Mundo en la temporada 2011-2012, viajando con su madre en un remolque y con la ayuda de ella para ayudarla también en sus estudios. Fue nombrada ‘Rookie del año’ en esa Copa del Mundo.
En la temporada siguiente Shiffrin se hizo con su primera victoria en el slalom de Aare,la tercera prueba de la especialidad de esa campaña. Repitió en Zagreb, Flachau y Lenzerheide para hacerse con su primer Globo de Cristal de la especialidad con 33 puntos de ventaja sobre Tina Maze.

Mikaela Shiffrin luchará por hacerse con su cuarto título de slalom en la Copa del Mundo FOTO: Facebook Mikaela Shiffrin
Mikaela Shiffrin luchará por hacerse con su cuarto título de slalom en la Copa del Mundo FOTO: Facebook Mikaela Shiffrin

En el Mundial de 2013, en Schladming, se corona como campeona de slalom más joven en 39 años. En junio de ese año se graduó en la Burke Mountain Academy y en la Copa del Mundo de 2013-2014 revalidó el título tras haberse impuesto en cuatro de los ocho slaloms. Los Juegos de Sochi marcaron esa campaña y Shiffrin estaba dispuesta a no dejar pasar la oportunidad. No falló en el slalom, pese a superar un momento de pánico en la segunda bajada, y se convirtió en la campeona olímpica más joven y en la primera estadounidense en ganar la prueba olímpica en 42 años.
En la campaña 2014-2015 ganó por tercera vez consecutiva el Globo de slalom tras imponerse n cinco de los nueve slaloms y conseguir, además, la primera victoria en un gigante. Fue en Soelden, un triunfo ex-aequo con Anna Fenninger.

La cara amarga de las lesiones

Fue el pasado diciembre en Aare, donde obtuvo su primera victoria en la Copa del Mundo, donde conoció la cara amarga del esquí al sufrir una fuerte contusión ósea y una rotura del ligamento colateral medial. Todo indicaba que la temporada había acabado para ella, después de haber ganado los dos slaloms de Aspen, pero su fuerza de voluntad pudo más que la lesión y tras dos meses de inactividad ganó en su retorno en Crans Montana e hizo lo propio en los dos slaloms que quedaban por disputar, en Jasna y St. Moritz para acabar cuarta en la general de la disciplina más técnica.

Eileen, su madre, ha tenido un papel fundamental en la trayectoria de la esquiadora FOTO: Facebook Mikaela Shiffrin
Eileen, su madre, ha tenido un papel fundamental en la trayectoria de la esquiadora FOTO: Facebook Mikaela Shiffrin

Su madre, figura preponderante

En una entrevista a skinet.com, Shiffrin destaca el papel preponderante de su madre no sólo en su carrera deportiva sino también en su formación como persona. «Desde el minuto uno siempre la he tenido a mi lado, motivándome, enseñándome y aprendiendo junto a mí. Ella es la primera que admite que no lo sabe todo y siempre se esfuerza en aprender y mejorar; ha sido y es el mejor ejemplo que haya podido tener», afirma la esquiadora de Vail.
El esquí es el eje de su vida del cual absorbe valores que aplica a todo su ámbito. Y asegura que «aprendiendo a confiar en mi esquí aprendo en confiar en mí misma, en mi cuerpo, mi mente, mi familia y todo lo que me rodea».
Se siente una privilegiada por haber crecido en la montaña. «Eso me ha permitido llevar una vida sana. Caminando desde la puerta de micasa en cinco minutos tengo acceso a ir en bicicleta, esquiar, jugar a tenis, fútbol o voleibol o nadar. Viviendo en la montaña, alejada de las grandes urbes no entras en el ‘show’, puedes mostrarte tal cual eres sin temor a ser juzgada o ridiculizada».
Dice que jugaba al tenis y al fútbol lo bastante bien como para dedicarse a ello. «Volviendo la vista atrás pienso que podría haberme dedicado a estos deportes pero seguro que ahora no me los tomaría con tanto placer como cuando los practico. Siempre trato de disfrutar de lo que hago. Ni siquiera en el esquí me fijo metas; sólo quiero esquiar, así de simple. Es importante tener otras aficiones. Además de las que he citado la música es una de mis mayores pasiones y cuando me siento al piano soy feliz», asegura Shiffrin.

Piano y música, otras pasiones

Y es el piano lo primero que busca cuando llega a casa después de meses de estancia en Europa. «Ludovico Eunadi es mi pianista favorito y trato de aprenderme sus canciones». En su cuenta de facebook ha colgado un vídeo interpretando una de las piezas del artista italiano, Two Trees. Comenta Shiffrin que «es una ligera (y descuartizada) variación de su tema. No he publicado antes este tipo de vídeos porque es una parte personal de mi vida. Pero quiero compartir esto con vosotros porque creo que sus canciones son muy bonitas. Quién sabe, si os gusta, quizás me atreva a algo más».
La música la utiliza también cuando está en el portón de salida. «Cuando esquío, es como una canción. Puedo escuchar el ritmo en mi cabeza, y cuando comienzo a esquiar ese ritmo se acaba vinulando a los giros en las puertas. De repente, hay tanto caudal y la potencia que simplemente no puedo evitar una sensación de armonía increíble»
Cita como sus principales ídolos a Anja Paerson, Janica Kostelic, Lindsey Vonn y Marlies Schild. «Y a tantos otros a los que quiero ser tan buenos como ellos o incluso mejor. Imagino que ahora yo debo de ser fuente de inspiración para unas cuantas chicas. ¿Si les doy un consejo? Les diría que se acuerden de sonreir todo lo posible cuando se sientan derrotadas y frustradas. El resto vendrá solo».

 

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