Magdalena Egger y Lisa Grill, dos austriacas que van para figuras

Las esquiadoras austriacas, ambas de 19 años, brillaron en el Mundial junior de Narvik con tres oros para Egger y tres platas para Grill en las mismas pruebas y tienen ante sí un gran futuro

Egger y Grill en uno de los tres podios que conquistaron en el Mundial junior de Narvik. FOTO: ÖSV
Egger y Grill en uno de los tres podios que conquistaron en el Mundial junior de Narvik. FOTO: ÖSV

Magdalena Egger es austriaca y tiene 19 años. En el pasado Mundial junior de Narvik se colgó tres oros: descenso, super G y combinada. En las pruebas técnicas, su especialidad, en el gigante se salió en la primera manga y el slalom fue cancelado a causa del coronavirus. En los tres oros estuvo secundada por su compatriota Lisa Grill, esquiadora de pruebas de velocidad, que se colgó tres platas.

De la estación noruega que albergó el último Mundial junior se trajo tres alegrías y una decepción: la del gigante, prueba en la que mejor se desenvuelve. La joven esquiadora de Voralberg tiene dos ídolos, su compatriota Marcel Hirscher y la estadounidense Mikaela Shiffrin. Es consciente que le queda por delante un largo camino en la Copa del Mundo, cuya trayectoria arrancó el pasado 14 de enero en Flachau en un slalom en el que no pasó el corte. Su segunda y última experiencia en el ‘Circo’ fue en Kranjska Gora, donde no acabó la primera manga.

Magdalena Egger, con tres oros, fue la triunfadora absoluta del Mundial junior de Narvik. FOTO: Instagram M.E.
Magdalena Egger, con tres oros, fue la triunfadora absoluta del Mundial junior de Narvik. FOTO: Instagram M.E.

Tres semanas después se marcó un ‘Odermatt’ en Narvik, colgándose tres oros como el suizo hizo en el Mundial junior de Davos 2018. «Lo cierto es que no me lo esperaba en absoluto. Tenía dos años de margen para, por edad, volver a estar en otras dos ediciones del Mundial junior», explica Egger a Fabio Poncemi de Neveitalia.it. Su debut en un Mundial junior fue en Val di Fassa 2019, acabando 35ª en el gigante y saliéndose en la segunda manga del slalom.

En Narvik llegó en un mal estado de forma, según explica, tras un febrero plagado de malos resultados a excepción de una cuarta plaza en un slalom FIS en Krakauebene. Y, por supuesto, los oros en slalom y gigante del Festival Olímpico Europeo de la Juventud en Jahorina.

El esquí en los genes

Nacida en Lech, lo raro sería que no le gustase el esquí. A los tres años empezó a deslizarse sobre unas tablas. Hija de un guarda forestal, que en invierno ejerce de profesor de esquí, y de una peluquera, Magdalena Egger opina que el Mundial en Narvik ha de ser el punto de arranque de su carrera después de competir internacional desde hace tres inviernos.

La alegría del equipo austriaco en el Mundial de Narvik. FOTO: Instagram M.E.
La alegría del equipo austriaco en el Mundial de Narvik. FOTO: Instagram M.E.

Es consciente que en la historia del esquí alpino hay muchos casos de adolescentes con un recorrido impresionante en categoría junior para acabar diluyéndose como un azucarillo. Egger no está dispuesta a engrosar esta nómina y en una entrevista a Skiweltcup.tv asegura que «fuerza de voluntad y divertirte con lo que haces es imprescindible. Y yo tengo ambas cosas. Teniendo talento puedes empezar con una cierta ventaja y subir hasta cierto punto. Pero si no te diviertes esquiando y no tienes fuerza de voluntad no llegarás muy lejos». Magdalena se divierte y de la fuerza de voluntad dice que cuando flaquea la saca de su preparación mental. «Reflexiono mucho pero también me dejo llevar por el instinto. Sé exactamente lo que quiero, soy decidida. Si no se esquía con alegría no se puede ir al límite ni explorar nuevos límites», señala.

Esquiar desde muy pequeña por cualquier pendiente, principalmente fuera de pista, le ha proporcionado una sensibilidad especial. «Se adquieren recursos que después van muy bien en competición», dice Magdalena.

Buscando sus límites

Opina que no todavía no sabe dónde están sus límites como esquiadora pero sí que ha de explotar sus cualidades. «De momento las expongo más en pruebas técnicas. Pero sé que si sigo creciendo en estas disciplinas me ayudará en el futuro en las de velocidad», afirma.

Egger debutó en la Copa del Mundo el pasado enero en el slalom de Flachau. FOTO: Instagram M.E.
Egger debutó en la Copa del Mundo el pasado enero en el slalom de Flachau. FOTO: Instagram M.E.

Su objetivo inmediato es consolidarse en la Copa de Europa, donde debutó el pasado noviembre y en veinte carreras que ha disputado su mejor resultado fue una novena plaza en el slalom paralelo de Kronplatz. Dice que no tiene prisa, quiere sus pasos sean pequeños pero sólidos, y que se tomará sus presencias en la Copa del Mundo como un escaparate donde mostrar su potencial.

Una de sus mejores amigas es Amanda Salzberger, hija de Anita Wachter y Rainer Salzgeber, con quien comparte habitación en el modélico centro de preparación de Stams. «Nos conocemos desde la escuela secundaria de esquí en Schruns. Tiene talento pero, como todos, también tiene que seguir su propio camino. Es genial cuando creces al lado de un buen amigo».

Thomas Rimml, uno de los tres entrenadores del equipo austriaco junior, confirma las palabras de la joven promesa al explicar que «a Magdalena le gusta terriblemente el slalom. Pero también es buena en velocidad. Pero las disciplinas técnicas son prioritarias para nosotros porque son más importantes para el desarrollo del deportista».

Lisa Grill, su sombra en Narvik

La sombra de Egger en el Mundial junior de Narvik fue Lisa Griil, una compatriota seis meses mayor que ella. Grill nació en Tamsweg, 130 km al sur de Salzburgo, y con un padre técnico en la federación austriaca, ÖSV, y una madre que compitió en pruebas FIS para ser después entrenadora, a Lisa le calzaron unos esquís cuando empezó a andar sin caerse. Y a los cinco años empezó a entrenar en el club local.

Lisa Grill posa con las tres medallas de plata que ganó en Norvik. FOTO: L.G.
Lisa Grill posa con las tres medallas de plata que ganó en Norvik. FOTO: L.G.

Después de pasar por todas las categorías inferiores Grill debutó a nivel FIS en enero de 2017 con una séptima plaza en un gigante de Kranjska Gora, resultado que repetiría al día siguiente. Toca todos los palos aunque se desenvuelve mejor en pruebas de velocidad y desde su debut FIS acumula ocho victorias: tres en descenso, una en super G y dos tanto en gigante como slalom.

En la temporada 2019 fue doble campeona austriaca de descenso, junior y absoluta. En la máxima categoría superó a esquiadoras habituales de la Copa del Mundo como Nina Ortlieb y Tamara Tippler, habituales de la Copa del Mundo y con las que compartió podio, o Stephanie Venier y Ramona Siebenhofer.

El debut de Grill en la Copa del Mundo fue el pasado enero en la combinada de Zauchensee, donde acabó 19ª. FOTO: L.G.
El debut de Grill en la Copa del Mundo fue el pasado enero en la combinada de Zauchensee, donde acabó 19ª. FOTO: L.G.

Sus tres medallas de plata en Narvik fueron una sorpresa relativa. Debutó en un Mundial junior en 2018 en Davos corriéndolo todo y llevándose una cuarta plaza en la combinada como mejor resultado. Al año siguiente, en Val di Fassa, volvió a ponerse un dorsal en todas las pruebas y esta vez se colgó el bronce en descenso impidiendo un triplete suizo. Eso en Austria ya es merecedor de los más altos honores.

En la Copa de Europa, donde debutó en enero del año pasado y ha disputado 19 carreras, su mejor resultado es una cuarta plaza en el super G de Kvitfjell. Dice no tener una disciplina favorita y se define como una todoterreno. Estudia hostelería en la escuela de Bad Hofgastein, por donde en su día pasaron Anna Veith y Marcel Hirscher, le faltan dos cursos para acabar y sueña con dirigir un hotel de montaña.

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