Suecia admite que no cerrar las estaciones de esquí fue un error

Las medidas sanitarias adoptadas en Suecia para combatir el coronavirus no han sido las más adecuadas y las estaciones de esquí, que permanecieron abiertas, han sido un importante foco de infección

Las estaciones de esquí de Suecia permanecieron abiertas y fueron un importante foco de contagio.
Las estaciones de esquí de Suecia permanecieron abiertas y fueron un importante foco de contagio.

Anders Tegnell, el epidemiólogo que ha estado al frente en Suecia en la lucha contra el Covid-19, ha admitido que se deberían haber impuesto más restricciones y que la política estatal de ‘no bloqueo’ ha ocasionado en la última semana la tasa de muertes diarias por millón de habitantes más alta de Europa: 6,25. Suecia ha registrado 40.800 contagios con 4.500 fallecimientos en una población de diez millones, cifra muy superior a la de sus países vecinos. En Dinamarca han muerto 550 personas, en Finlandia 300 y en Noruega 250.

Tegnell, que propició el no bloqueo y no obligar al confinamiento, reconoce ahora que se debería haber optado por medidas más severas. Por ejemplo, en el país nórdico se permitió a las estaciones de esquí permanecer abiertas mientras que en el resto de Europa se cerraron. «Si nos encontrasemos con la misma enfermedad sabiendo lo que hoy sabemos, creo que optaríamos por quedarnos entre lo que hicimos nosotros y lo que hizo el resto del mundo», ha dicho el especialista en una entrevista a Sveriges Radio.

Anders Tegnell, el epidemiólogo que ha dirigido en Suecia la lucha contra el Covid-19.
Anders Tegnell, el epidemiólogo que ha dirigido en Suecia la lucha contra el Covid-19.

Fuera de Suecia y pese a cerrarse al público en los primeros días, las estaciones de esquí han sido un importante foco de propagación de la enfermedad, según explicó Andrea Ammon, directora del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC). «Se dieron nuevos casos en toda Europa y en realidad habían estado en las estaciones de esquí en los Alpes, en Italia, Austria. Son lugares llenos de gente, con bares y restaurantes en pistas que se abarrotan y son un medio ideal para este virus. Estoy bastante segura que esto contribuyó a la amplia difusión en Europa», dijo Ammon en una entrevista a The Guardian. El caso de la estación austriaca de Ischgl fue un buen ejemplo de ello.

Además de las estaciones de esquí, las autoridades sanitarias suecas no impusieron el cierre de restaurantes, tiendas o gimnasios. Se limitaron a una serie de recomendaciones apelando a la responsabilidad individual. «Claramente hay un margen de mejora en lo que hemos hecho aunque no descalifico la estrategia en su conjunto. Básicamente era la correcta», ha reconocido Tegnell, que según algunos medios suecos ha sido objeto de amenazas. Dos tercios de los fallecimientos se han producido en residencias de ancianos que no pudieron contener los contagios.

Annika Linde
Annika Linde

Annika Linde es una epidemióloga sueca que en el pasado había colaborado con el gobierno del país. En su opinión las autoridades respondieron tarde y mal y deberían haberse centrado en tres puntos: una cuarentena inmediata, mayor protección de las residencias de ancianos y pruebas intensivas y seguimiento de contactos en áreas de brotes. Linde ha pronosticado un rebrote de la enfermedad.

En el aspecto económico Suecia tampoco ha salido bien librada y la ministra de Finanzas, Magdalena Andersson, advirtió recientemente que Suecia se enfrenta a su peor crisis económica desde la Segunda Guerra Mundial, con un PIB que se desplomará un 7% en 2020, aproximadamente tanto como el resto de la UE. El pasado lunes el primer ministro Stefan Lofven prometió que habría una investigación sobre la gestión de la crisis antes del verano.

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