Mikaela Shiffrin pasa página de una temporada especialmente dolorosa

Mikaela Shiffrin no quiere mirar hacia atrás después de una temporada muy difícil tanto en lo personal como en lo deportivo, y durante el confinamiento ha estado apoyando iniciativas solidarias

La muerte de su padre rompió el camino de Mikaela Shiffrin hacia su cuarto Gran Globo consecutivo. FOTO: Marca/AFP
La muerte de su padre rompió el camino de Mikaela Shiffrin hacia su cuarto Gran Globo consecutivo. FOTO: Marca/AFP

Mikaela Shiffrin ha tenido un invierno más que complicado. La repentina muerte de Jeff, su padre, en un accidente doméstico a principios de febrero rompió la senda que la llevaba a su cuarto Gran Globo consecutivo. Trató de volver a competir en marzo en Are, última cita antes de las finales de Cortina d’Ampezzo, pero la epidemia de coronavirus interrumpió la temporada. Federica Brignone ganó el Gran Globo que la estadounidense había conquistado las tres temporadas anteriores y Petra Vlhova se hizo con el de slalom, que Shiffrin se había adjudicado las seis temporadas anteriores de manera consecutiva.

La campeona de Vail hace tiempo que ha dejado de analizar la pasada temporada. «El cerebro tiene un límite para asimilar cosas. Está hecho para sobrevivir y cuando ocurre algo que no puede procesar te dice: ‘de acuerdo, sigamos hacia adelante’, asegura.

Mikaela con Jeff, su padre, fallecido el pasado febrero. FOTO: Instagram M.S.
Mikaela con Jeff, su padre, fallecido el pasado febrero. FOTO: Instagram M.S.

En todo este tiempo Shiffrin no ha estado inactiva, participando en numerosas campañas solidarias, enviando mensajes positivos desde las redes, entrenando en su casa y disfrutando de su madre Eileen y su hermano Taylor en unos días muy delicados en los que la ausencia de Jeff ha sido más intensa que nunca.

Jeff, anestesista y monitor de esquí, era quien llevaba la carrera profesional de Mikaela; todo pasaba por sus manos. «Era el CEO de Mikaela Shiffrin esquiadora. Y lo que necesito, y necesita todo el mundo en unos momentos como este que se está viviendo, es una actitud positiva. Mi padre siempre me decía que cuando sonríes, el mero hecho de hacerlo activa reacciones químicas en el cerebro que te hacen más feliz. Y a veces, cuando estás deprimido, hay que hacer ver que no lo estás hasta conseguir superar la situación», explica Shiffrin.

Predicando con el ejemplo, Shiffrin ha canalizado sus energías en actos solidarios. Este mes ha interpretado una canción dentro la campaña ‘Goggles for Docs’, que proporciona máscaras de esquí para los profesionales de la salud. Igualmente ha tomado parte en una subasta benéfica, la ‘All-In Challenge’. El vencedor se lleva una serie de premios como un equipo profesional de esquí, entradas VIP para pruebas de la Copa del Mundo y un encuentro para saludar a Shiffrin en Killington, donde la de Colorado ha logrado cuatro de sus 66 victorias en el circuito. Habrá que ver sin embargo si la próxima Copa del Mundo podrá celebrarse siguiendo el calendario dado a conocer.

También se ha implicado, junto a la tenista Madison Keys, en la inicitiava ‘Kindness wins’. Se trata de una fundación que lucha por un trato mejor hacia las personas y erradicar el ‘bullying’ o acoso. «Me siento identificada con las personas que tienen una personalidad introvertida en un mundo extrovertido y que no se sienten seguras», afirma. Apoyar a esta fundación la ha ayudado a sentirse mejor y afianzar sus convicciones. «Escuchas historias desagradables pero también muy inspiradoras. No sólo estás haciendo algo bueno, lo que te hace sentir bien, sino que te da la perspectiva al pensar que tu vida podría ser peor», afirma Mikaela.

El caso de George Floyd, el hombre de 46 años que falleció tras una mala práctica policial en Minneapolis, ha afectado a Shiffrin, que no tardado en pronunciarse. En su último mensaje en las redes, dice Mikaela: «Espero que hasta que el mundo se vuelva más justo, respetuoso el uno con el otro y actúe, podamos dormirnos cada noche cuando escuchen estas palabras en mi cabeza como una reverberación: ¡No puedo respirar! ¡No puedo respirar!».

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