Alice Robinson, el prodigio neozelandés quiere seguir creciendo

Alice Robinson es una de las estrellas emergentes del esquí alpino y desde su confinamiento en Nueva Zelanda explica sus aspiraciones para la próxima temporada

Alice Robinson en el gigante de Soelden, donde obtuvo su primera victoria en la Copa del Mundo. FOTO: Marca/AFP
Alice Robinson en el gigante de Soelden, donde obtuvo su primera victoria en la Copa del Mundo. FOTO: Marca/AFP

La neozelandesa Alice Robinson, de 19 años, es uno de los nombres de futuro del esquí alpino. Ha ganado pruebas en todas las categorías, desde Copa (ganó la general absoluta en 2019) y Campeonatos de Nueva Zelanda a la Copa del Mundo, pasando por carreras FIS, de la Nor-Am, Copa de Europa y Mundial Junior. Mundiales absolutos y Juegos Olímpicos, donde en Pyeongchang se convirtió en la deportista neozelandesa más joven en participar en una cita olímpica, son las muescas que faltan en su palmarés.

Formada primero en la escuela Sugar Bowl (SBSTA), en California, y después en la International Ski Racing Academy (ISRA), empezó a competir en 2017 con su característico esquí que transmite fuerza y talento. Muy pronto empezó a despuntar en la Copa del Mundo, donde debutó el día de Reyes de 2018 en el gigante de Kranjska Gora. No pasó el corte. Corrió tres gigantes más esa temporada con idéntico resultado.

Robinson, en el gigante de Soldeu. Fue su primer podio en Copa del Mundo. FOTO: Alain Grosclaude/ZOOM
Robinson, en el gigante de Soldeu. Fue su primer podio en Copa del Mundo. FOTO: Alain Grosclaude/ZOOM

Aviso en Soldeu

En la campaña 2019 fue alternando Copa del Mundo, pruebas FIS, Copa de Europa y Mundial junior en Val di Fassa, donde se colgó el oro en gigante. En la Copa del Mundo no acabó ninguno de los cuatro primeros gigantes en los que tomó la salida, en el quinto, en Spindleruv Mlyn, por fin pasó el corte para acabar 16ª. Y el ‘bombazo’ lo dio en el de las finales de Soldeu, donde llegó gracias a su reciente condición de campeona del mundo junior.  Allí finalizó segunda, únicamente batida por Mikaela Shiffrin, que la aventajó en tres décimas, y siendo tercera Petra Vlhova.

Robinson confirmó en Grandvalira que puede codearse con las grandes gigantistas. Su siguiente paso, consolidar esa condición. Lo que nadie esperaba es que diese la campanada tan pronto. Fue en el gigante de Soelden, cita ya tradicional de apertura de temporada. Allí se permitió el lujo de ganar nada menos que a Mikaela Shiffrin después de ser segunda en la primera manga, a 14 centésimas de la estadounidense, para superarla en la segunda por veinte y ganar por seis. Shiffrin sorprendida, pero con ‘fair play’, manifestó que «ya comprobamos en Soldeu la gran fortaleza de Alice, esquía muy sólida y es una chica encantadora».

Esa victoria le supuso convertirse en la primera neozelandesa en ganar un gigante en la Copa del Mundo y la tercera en hacerlo en el circuito, tras los precedentes de Annelise Coberger (1992) y Claudia Riegler (cuatro victorias en 1996 y 1997). Ganó en Soelden con 17 años y lo hizo con una lesión de rodilla que se produjo días antes entrenando. No hubo fractura ni desgarros musculares, sólo una fuerte contusión ósea.

Una segunda victoria vibrante

Finalmente pudo tomar parte en el gigante de Killington, el segundo de la temporada, pero se salió en la primera manga. En los cuatro restantes que se celebraron hasta la suspensión de la Copa del Mundo, siempre estuvo en el ‘top ten’. Y en el último, en Kranjska Gora, obtuvo su segunda victoria en el ‘Circo’. Fue un triunfo espectacular, superando a Petra Vlhova por 34 centésimas y dejando a 1″59 a Meta Hrovat y Wendy Holdener, que compartieron la tercera plaza.

Eslovaca y neozelandesa protagonizaron un pulso de poder a poder. Las dos practican un esquí de fuerza, sin reservas y en la segunda manga, donde Robinson partía con una desventaja de 24 centésimas, barrió a Vlhova por 58. Allí se acabó la Copa del Mundo en cuanto a los gigantes, en cuya clasificación final fue quinta, quedando tres por disputar: Ofterschwang, Are y el de las finales de Cortina d’Ampezzo. A Robinson todavía le dio tiempo a participar en dos super G de Copa de Europa en Sarntal (7ª y 6ª) y de ser cuarta en el del Mundial junior de Narvik, que quedó inconcluso por el coronavirus y no pudiendo defender su título en gigante.

Confinada en casa

De la estación noruega viajó directamente a Nueva Zelanda, donde las medidas sanitarias han sido muy estrictas y aplicadas en el momento adecuado. En Queenstown se confinó con sus padres, su hermana mayor y su hermano pequeño. En ese período se ejercitaba lo justo en casa. La recolección de manzanas en la finca familiar, partidos de tenis en la cancha de un vecino, muchas horas en la cocina y viendo Netflix ocuparon su tiempo. Las medidas restrictivas se han suavizado en su país y ahora ya puede salir a correr a pie o en bicicleta.

Recoger manzanas en la finca familiar, una de las actividades de Alice durante el confinamiento. FOTO: Instagram A.R.
Recoger manzanas en la finca familiar, una de las actividades de Alice durante el confinamiento. FOTO: Instagram A.R.

Espera esquiar durante el invierno austral (de julio a septiembre) pese a que sus dos técnicos, están fuera de Nueva Zelanda y deberán pasar una cuarentena si quieren supervisar el trabajo de Alice sobre el terreno. Chris Knight es neozelandés pero está viviendo en Italia y Jeff Fergus es estadounidense.

«Será difícil trabajar con ellos en la pretemporada; la situación será complicada. Pero por otra parte pienso que soy afortunada porque creo que podré esquiar y lograr un buen entrenamiento de calidad. Otros años compartía entrenamientos con equipos masculinos en Coronet Park o The Remarkablers. Este año me temo que voy a entrenar con menos gente», ha explicado Robinson al New Zealand Herald.

La federación neozelandesa, Snow Sports NZ, le cubre un 20% de su presupuesto y admite que «va a ser difícil pedir dinero en una situación como esta». Confía en ser competitiva la próxima temporada y quiere, por lo menos, «acabar entre las siete primeras en los gigantes que dispute».

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