Jan Farrell, el predicador que busca nuevos talentos para el speed skiing

El esquiador de velocidad británico es un incansable divulgador de esta especialidad tan espectacular y ha llegado a convencer a Nicole Schmidhofer a que la probase

Jan Farrell vive con pasión el speed skiing, disciplina de la que es un gran divulgador.
Jan Farrell vive con pasión el speed skiing, disciplina de la que es un gran divulgador.

Jan Farrell es un apasionado del kilómetro lanzado, esquí de velocidad o del speed skiing, nombre que oficialmente se ha adoptado para denominar esta disciplina extrema, donde se sobrepasan de largo los 200 k/h. El récord mundial lo ostenta el italiano Ivan Origone con 254,958 k/h y se lo arrebató a su hermano Simone, referente absoluto en este deporte con diez Copas del Mundo en su haber.

En España el referente de esta disciplina ha sido el guipuzcoano Ricardo Adarraga, que a sus 54 años sigue compitiendo con el entusiasmo de un principiante y sigue siendo un habitual ‘top ten’ en las pruebas de la Copa del Mundo. Farrell, británico hijo de inglés y checa y residente en Madrid desde hace muchos años, ha seguido la estela de Adarraga pese a competir con su nacionalidad. No está en ningún equipo de federación alguna, se ha montado su propio equipo privado que trabaja mucho más allá de los descensos vertiginosos.

Equipo deportivo y audiovisual

Encabeza un equipo de diez personas que le sigue no sólo en la corta temporada de competición (de enero a marzo o abril) sino en todo lo que se refiere a su preparación deportiva. Cuenta con un presupuesto de cincuenta mil euros que aporta Jan a fondo perdido. Además trabajan activamente en la captación de jóvenes talentos y en todo lo que suponga la expansión del speed skiing.

Farrell y su equipo forman una pequeña productora y se han encargado de la realización de los videos oficiales de las pruebas de Vars y Grandvalira de la Copa del Mundo, graban y editan documentales, siempre con el propósito de atraer la afición a este deporte. Lo califica como «una especialidad muy visual, entretiene y fácil de entender. A nivel mediático gana mucho. Y para seguir creciendo el papel de los organizadores de pruebas es básico».

 

Convenciendo a Schmidhofer y la apuesta con Oliveras

Ha convencido a Nicole Schmidhofer, defensora esta temporada del Globo de descenso y campeona del mundo de super G en St. Moritz, a que se calzase unos esquís de más de dos metros y medio y probase la trepidante experiencia. Evidentemente, al Austria Ski Pool, a sus directivos y técnicos la idea no les hizo la menor gracia pero Nicole lo quería probar y nada la detuvo. Lo hizo tan bien que estableció el récord austriaco femenino de la especialidad al bajar a 217 k/h.

Una de iniciativa reciente de Farrell  fue retar a Marc Oliveras, el ‘descendeur’ de alpino andorrano, a enfundarse mono, casco y alerones y lanzarse en Grandvalira. Si superaba la velocidad de Jan, este le apoquinaba cinco mil euros. Se quedaron en su bolsillo; Oliveras se quedó cerca. El breve documental que grabaron está colgado en youtube y ya ha superado las cuatrocientas mil visualizaciones.

Invitación a los esquiadores

Farrell invita a todos los esquiadores de alpino con menos de cien puntos FIS y a los de skicross con más de cien a una posible participación en la Copa del Mundo. «Les facilito emplazamiento, todo el material y los consejos técnicos que precisen», subraya Jan. Si las pruebas son satisfactorias, la invitación está ahí. Schmidhofer la rechazó porque tiene muchos más puntos FIS y porque tiene claro que su futuro deportivo está en el alpino.

Farrell durante su encuentro con la prensa en Barcelona.
Farrell durante su encuentro con la prensa en Barcelona.

«No hay mayor satisfacción que ver cómo un discípulo supera al maestro», dice Farrell, que ha ayudado a otros esquiadores a instalarse en la élite, como es el caso de Juanki Sánchez y Paris Arroyo. La esquiadora de alpino aragonesa Rocío Apraiz, de 23 años, también se decidió a probar y se estrenó el pasado abril con dos sextas plazas en las dos pruebas FIS que se disputaron en Grandvalira.

«Busco adeptos, jóvenes talentos con perseverancia. Yo no se lo voy a hacer todo. Marc Oliveras se adaptó en una semana y me puede superar; el primer día bajó sólo dos km más lento que yo. Pero de momento está centrado en el skicross», señala Farrell.

Los retos de 2020

La próxima temporada quiere centrarse más en lo deportivo. Volver al’top 5′ en el que acabó la Copa del Mundo de 2018 y frecuentar más el podio (sólo tiene uno en la máxima categoría) son sus retos inmediatos.  Cinco citas –Vars, Salla, Idre Fjall, Formigal («Adarraga es es el artífice de esta prueba», señala) y Grandvalira– conforman la próxima Copa del Mundo, que arrancará el 31 de enero en la estación francesa y acabará el 4 de abril en la andorrana.

Jan Farrell ya está trabajando de cara a la próxima temporada con su nuevo técnico, el francés Maxime Lahuerte.
Jan Farrell ya está trabajando de cara a la próxima temporada con su nuevo técnico, el francés Maxime Lahuerte.

Como es un ‘lanzado’, y nunca mejor dicho, no descarta luchar por el Globo. «Yo me preparo siempre para ser primero, no me pongo límites. Cada pieza del engranaje que es mi preparación está meticulosamente pensada», asegura sin soberbia. Para la próxima campaña cuenta con un nuevo entrenador, Maxime Lahuerte, que formó parte del equipo olímpico francés de combinada en cuatro ediciones de los Juegos de Invierno. Además, psicológicamente está asesorado desde hace tres años por Ricardo de la Vega, uno de los mejores especialistas.

Entrenar menos es más

«Gracias a Maxime he descubierto que entrenar menos es más. Este invierno no me encuentro tan cansado. Yo esquío menos días que los demás y por eso es tan importante mi preparación física. La temporada de KL es corta y Maxime me ha enseñado a buscar la conexión cuerpo-mente y ejecutar los movimientos adecuados en el instante preciso. Estoy entrenando mucho los cambios de ritmo y de dirección. He de llegar a saber relajarme; que el cuerpo fluya y se adapta a las irregularidades del terreno. No me importa desvelar secretos de mi preparación, todo lo que sea ayudar a esta modalidad me vale», explica Farrel, que tratará de superar su récord personal (231,660 k/h) «cuando encuentre la pista adecuada».

El material es parte muy importante y Farrell está contento con Atomic. «En este aspecto hay mucho lugar para la innovación. Atomic fabrica unos cien esquís de velocidad al año. A mí me llegan seis u ocho y puedo participar y dar mi opinión en el proceso de diseño y fabricación», explica.


Dominar el miedo es importante. Sufrió una tremenda caída en Vars en 2016. Al día siguiente volvió a competir. «No hay que tener miedo de tener miedo», resume su línea de actuación. «Pero hay que ser consciente de todo y seguir trabajando para pulir detalles que vienen, precisamente, del miedo. Dos años después de la caída en Vars mi miedo se evidenciaba de modo inconsciente con una posición demasiado alta del cuerpo. Los miedos ni se olvidan ni se superan; se aceptan. Un puntito de estrés para rendir mejor nunca está de más», concluye Farrell.

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