Las españolas Ruth Moll y Ruth Gómez cruzarán Irán en bici por la igualdad

Conocidas como "las Ruthis", las deportistas reivindican la igualdad de género

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Las "Ruthis" compitieron durante más de dos décadas FOTO: Ruth Gomez

Ruth Moll y Ruth Gómez, conocidas como «las Ruthis», quieren hacer algo diferente y reivindicativo por la igualdad de género. Por lo que viajarán a Irán en septiembre para recorrer este país en bicicleta. Pese a ello, son conscientes de que allí a las mujeres les está prohibido pedalear porque esta actividad se considera «insinuante».

«Lo vamos a hacer igualmente, respetando sus normas de vestimenta (manga larga, pantalón largo, ropa ancha que no insinúe curvas y la cabeza tapada) y de comportamiento», dice Gómez. «Nos han dicho que la población es muy hospitalaria y muy amable. Intentaremos no tener problemas».

Tras subir al Kilimanjaro hace poco menos de un año, Moll en bici y Gómez corriendo, las dos se preparan ya para un nuevo reto. Una vez cumplido su deseo de atravesar Irán sobre ruedas, con el «hiyab» o pañuelo tradicional en la cabeza, pondrán luego rumbo al monte Damavand, un volcán de 5.610 metros que tratarán de culminar.

Ambas compitieron durante más de veinte años. Y aunque reconocen que ya no se encuentran a un alto nivel competitivo, sienten que el deporte sigue siendo una necesidad. «Lo llevamos en la sangre», confiesan. Y es por ello que decidieron iniciar juntas este reto y aventura, pero sin acompañantes.

«Vamos las dos en solitario, no llevamos acompañantes y no los queremos», comenta la madrileña Ruth Gómez de 44 años.

«Con lo del Kilimanjaro decidimos enfocar nuestra vida deportiva a cosas más aventureras, de retos. Sin la necesidad de ponernos un dorsal y estar en una carrera. Se trata de encauzar el deporte en otra dirección y salir de la zona de confort», añade.

Un reto a la igualdad

La aventura supone un reto por la igualdad, porque recientemente el país prohibió a las mujeres montar en bicicleta. Las «Ruthis» aseguran que a pesar de eso no tienen miedo. «Sabemos que el asunto es complicado y que debemos tener respeto. Lo que queremos es dar la vuelta al país y conocer su cultura más a fondo».

«El Kilimanjaro fue un reto deportivo, ser las primeras de Europa en subirlo. Pero este año queríamos hacer algo diferente, lo que hace todo el mundo no vale», apunta Moll, de 45 años.

«Salió lo de Irán y viendo que el tema de la mujer está como está, nos pareció un reto ir allí. Evidentemente no iremos a las grandes ciudades a exhibirnos, porque nos van a arrestar y entonces no salimos. Pero si queremos dar la vuelta en bici, convivir con la gente de allí, ver cómo están y aprender de las mujeres», cuenta Ruth Moll.

«Eso es parte de la aventura, vamos a eso. Y por eso vamos las dos en solitario. No llevamos acompañantes y no los queremos. El reto es dos mujeres que van en bici por Irán», zanja la madrileña.

La aventura, de unos 700 kilómetros aproximadamente, comenzará en Teherán, única gran ciudad que pisarán. Desde allí se dirigirán hacia el norte para llegar al Mar Caspio, y luego harán un círculo para volver a bajar y detenerse en Alam Kuh antes de finalizar su recorrido de nuevo en la capital iraní.

Cumplido su periplo, atacarán el Damavand

Una cima de 5.610 metros que les gustaría estar acompañadas por Parvaneh Kazemih, una de las mejores alpinistas iraníes y del mundo con cinco ochomiles en sus piernas, que conocieron en Gijón durante una charla sobre la subida al Kilimanjaro.

«Ahora queremos subir con ella, para aprender de ella y que nos cuente su día a día porque en las jornadas de montaña ya nos sorprendió hablando de la dificultad que tiene para entrenarse», dice Moll quien añade sobre los problemas de la iraní. «Tiene una cinta de correr en casa porque no puede salir a hacerlo en la calle».

En el Damavand no solo se encontrarán con la dificultad de la altura. Pero además deberán hacer frente a los cambios de temperatura. «Al principio hará calor, como en el Kilimanjaro, pero a medida que vas subiendo hace más frío, porque en cuanto pasas los 5.000 metros, las temperaturas caen en picado y más de madrugada», explica la triatleta.

«El último día que haces cumbre siempre sales por la noche, porque se supone que son 6 o 7 horas de caminar y tienes que llegar al amanecer a la cumbre para volver a bajar», añade.

En búsqueda de financiación

Las dos quieren subir al Damavand en perfectas condiciones. Y para eso necesitarían pasar antes diez días en Nepal para aclimatarse a la altura.

Con Irán como objetivo inmediato, en sus mentes ya les ronda otro gran proyecto para el futuro. «Nos apetece algo de frío, hielo y supervivencia. Ir con la bici y el remolque tirando de todo a Alaska o Groenlandia. Pero las dos en solitario», reiteran.

«También queremos ir a Madagascar y aparte de ir con la bici, estar en un orfanato para añadir ese componente social y solidario», concluyen las dos aventureras. EFE.

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