Las colas infinitas en la ‘zona de la muerte’, de camino al Everest, elevan el riesgo de accidente

A más de 8.000 metros aumenta el número de congelaciones, las náuseas y hasta la muerte. En total , los fallecidos por causa naturales y se elevan a diez

Otra instantánea de los atascos en el techo del mundo
Otra instantánea de los atascos en el techo del mundo

(ACTUALIZACIÓN) Inmerso en su temporada alta, el Everest sigue elevando el número de víctimas. Si el colapsado ascenso del miércoles se saldaba con dos víctimas, las expediciones entre jueves y viernes deja varios más. En total, ya son diez los fallecidos desde el mes finales de abril.

«Se debería acreditar haber hecho un 8.000 como requisito para intentar el Everest», dice el alpinista Ferrán Latorre

El techo del mundo está en su temporada alta, tal y como se pudo apreciar el miércoles con colas de más de 200 personas esperando el turno para poder llegar a la cima. Añadir que hasta el jueves pasado, han subido este año a la cima del Everest unos 550 montañeros, afirman las autoridades nepalíes.

La ‘zona de la muerte’ causa estragos

Las colas que tienen que guardar los montañeros a más de 8.000 metros han pasado ya factura. Y es que el hecho de estar tanto tiempo esperando en la conocida como ‘zona de la muerte’ pone en riesgo la vida de todos ellos. A esta altitud, el oxígeno es muy escaso y no siempre el embotellado es suficiente.

«Permanecer en la zona de la muerte durante mucho tiempo aumenta el riesgo de congelación, náuseas y hasta la muerte!, alegan los sherpas.

Expertos achacan los problemas de la congestión de los montañeros por la cantidad de permisos. Además, hay que añadir las pocas ventanas de buen tiempo para subir a la cima. Con lo cual, las expediciones atacan la cima los mismos días.

Varios fallecidos más, con lo que la cifra se eleva ya a diez este año

Un británico, Robin Fisher, perecía este sábado durante el descenso. También un irlandés por la parte tibetana. Una india de 52 años, Kaplana Das, tuvo que esperar más de doce horas para llegar. Él, al igual que su compatriota Nihal Bagwan, de 27 años, murieron mientras bajaban. La ruta tibetana también se llevaba este final de semana a otras dos personas. Junto a un austriaco de 65 años, un guía nepalí de 33 años, Dhurba Bista, también falleció.

¿Imposible evitar los atascos en el Everest?

Más de 200 alpinistas aprovecharon un miércoles de buen tiempo para escalar, desde Nepal y China, hasta el pico más alto del mundo (8.848 m). Pero los equipos tuvieron que esperar su turno durante horas a riesgo de contraer congelación y mal de altura.

«Las expediciones comerciales han prostituido la montaña», sostenía al diario Marca.com Juanito Oiarzabal. El vasco vivió una era entre los 90 y el comienzo del siglo donde la montaña aún no estaba tan atestada. Hasta 2003, las ascensiones no llegaban a los 2.000 (1.918) desde 1953. Este año ya se podría celebrar el montañero 10.000 en la cumbre si se abre una ventana de buen tiempo antes de los monzones.

Ferran Latorre también se mostraba preocupado el miércoles tras ver los atascos. El alpinista catalán, que holló el Everest hace dos años aseguraba que;

«el día que subí yo éramos 25-30 como máximo. Hace tiempo que les sugiero a los nepalíes que pidan acreditar haber hecho un 8.000 como requisito para intentar el Everest. Medida valiente y necesaria».

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