“Cada vez que suena el himno de Andorra me echo a llorar de la emoción”

Mariela, andorrana de nacimiento, es una de las 350 voluntarias, que no ha querido perderse las finales de la Copa del Mundo de soldeu El Tarter

Andorra vibra con las finales de La Copa del Mundo de Soldeu El Tarter
Andorra vibra con las finales de La Copa del Mundo de Soldeu El Tarter FOTOS: E. Esporrín

Emoción, ambiente y un gentío espectacular. La recepción de El Tarter, uno de los escenarios que acoge desde el miércoles de las finales de la Copa del Mundo de esquí alpino de Grandvalira (Andorra) -junto a Soldeu, han contado día sí, día también con una gran concentración de aficionados que no han querido perderse el espectáculo.

“Tener la Copa del Mundo en mi casa es un grandísimo orgullo”, ha afirmado Mariela, voluntaria

La jornada del viernes, marcada por la prueba por equipos -un slalom paralelo-, se ha convertido en una gran fiesta. La emoción de los corredores ha invadido a un público entregadisimo. Miles de aficionados han abarrotado no sólo las gradas, sino cualquier hueco que quedaba libre para poder seguir de cerca a sus ‘parteners’.

Ataviados por el colorido de sus banderas, desde los clubs de esquí, los esquiadores de Grandvalira hasta los incondicionales, todos y cada uno de ellos ha cumplido con su cometido. Un grupo de estudiantes de Andorra ha cambiado los pupitres por la nieve. “Ha sido un regalo poder estar hoy viendo la carrera, la verdad es que es una oportunidad que hay que aprovechar”, han afirmado los adolescentes.

“La verdad es que el trabajo que han hecho en Grandvalira es extraordinario”, dice Josep Mª de Camprodón

La afición en las gradas de Soldeu (Andorra)ha superado todas las expectativas

La parte más alta estaba ocupada por niños llegados de todos los clubs de los Pirineos. La música y la fiesta han marcado el antes, el durante y el después de la competición. Cheri, vecino del Pas de la Casa estaba sentado en la primera fila con su padre Walter, ex corredor profesional. “No nos podemos perder esta oportunidad, de hecho no nos perdemos un día de competición”, afirma.

Entre los aplausos y el vaivén humano, se encontraba a pie de pista Josep Mª, un vecino de Camprodón llegado esta mañana. Amante del esquí, estaba acompañado por su señora. “Toda la vida estamos en la nieve, sobre todo en Vallter 2000 por proximidad, la verdad es que el trabajo que han hecho en Grandvalira es extraordinario”, ha comentado.

Un evento que sin la ayuda incondicional de los voluntarios no hubiera sido posible. Una de ellas es Mariela. Andorrana de nacimiento, se le saltan las lágrimas de emoción al hablar de las finales alpinas. “Esta es mi casa, aprendí a esquiar de pequeña en el pla de Espiolets. Llevo este mundo dentro de mí. Cada vez que suena el himno andorrano me echo a llorar de la emoción. Además añade que, “Tener la Copa del Mundo en mi casa es un grandísimo orgullo. Y en lugar de trabajar al 100%, trabajo al 345 millones %.

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