Rhona y Rhoda Wurtele, iconos del esquí canadiense a sus 97 años

Próximas a sus 97 años, las gemelas Rhona y Rhoda Wertele han sido nombradas miembros de la Orden de Canadá por ser las pioneras del esquí alpino en su país

Rhona y Rhoda Wurtele esquiando en Banff en 1946. FOTO: Facebook Wurteletwins
Rhona y Rhoda Wurtele esquiando en Banff en 1946. FOTO: Facebook Wurteletwins

Las gemelas Rhona y Rhoda Wurtele son un icono del esquí alpino en Canadá y ahora, a sus casi 97 años, el gobierno de su país reconoce tardíamente su valía nombrándoles miembros de la Orden de Canadá. Nunca ganaron en la Copa del Mundo; les pilló demasiado tarde pues nacieron el 21 de enero de 1922 y cuando se disputó la primera edición pasaban de los 40. Tampoco se colgaron medallas en un Mundial; Rhona participó en el de Aspen 1950, el primero que se disputó fuera de Europa, mientras Rhoda esperaba su primer hijo. Dos años más tarde, en los Juegos de Oslo, era Rhoda la que compitió mientras Rhona estaba embarazada. Las dos coincidieron en los Juegos de St. Moritz de 1948, una experiencia de lo más accidentada. Entre 1942 y 1959 sumaron 94 victorias en pruebas nacionales e internacionales.

Las gemelas Wurteles tras ser nombradas miembros de la Orden de Canadá. FOTO: Facebook Wurteletwins
Las gemelas Wurteles tras ser nombradas miembros de la Orden de Canadá. FOTO: Facebook Wurteletwins

Abrieron un camino cerrado hasta entonces para las mujeres, en unos años veinte y treinta donde la mayoría de conquistas femeninas estaban por llegar. Rhona nació diez minutos antes que Rhoda y fue siempre la líder con la complacencia de su hermana menor. Echaban a correr cuando veían que su madre se disponía a ataviarlas con uno de aquellos vestidos recargados de la época. “Lo que queríamos era hacer lo que hacen los niños; estar jugando todo el día en la calle”, desafiando las estrictas normas sociales que otorgaban un rol a cada género.

Una precocidad asombrosa

Con cinco años, y bajo la supervisión de la niñera, empezaron a esquiar en Mount Royal, un parque cercano a su domicilio en su Montreal natal. Su infancia transcurrió entre natación, baloncesto y béisbol en verano, esquí y hockey sobre hielo en invierno. En el centro de Montreal había un trampolín de 40 metros, el Côte des Neiges, y sus hermanos mayores, Edgar y George, las retaron a probarlo. Ninguna niña menor de 18 años lo había hecho antes hasta que llegaron ellas dos con once años. La noticia corrió como la pólvora y a los pocos días ya tenían a la prensa llamando a la puerta de la casa de los Wurtele para llevarse a las niñas al trampolín y hacerles unas fotos saltando juntas de la mano. Pero la madre, Colly, se negó en redondo aduciendo que los saltos de esquí no eran una actividad para las mujeres.

Rhoda pasando palos en un slalom en Collingwood, Ontario, en 1943. FOTO: Facebook Wurteletwins
Rhoda pasando palos en un slalom en Collingwood, Ontario, en 1943. FOTO: Facebook Wurteletwins

A los 16 años se decidieron a probar en una carrera. Fue en la estación de Tremblant, cerca de Montreal. Rhoda ganó el descenso y Rhona hizo segunda. Para competir internacionalmente debían pertenecer a algún club y un vecino les dijo que se apuntasen al Penguin, del que era socio. El club tenía su sede en Mont Saint Sauver y lo patrocinaba un cervecero local.

Segunda Guerra Mundial

La Segunda Guerra Mundial lo desbarató todo. Los tres hermanos mayores, Jean la primogénita, y Edgar y George fueron movilizados a Europa. Los chicos como pilotos en la RAF y la Real Fuerza Aérea Canadiense, y Jean trabajando para la Cruz Roja en Inglaterra. Las gemelas también quisieron ir pero los padres se negaron y debieron conformarse con atender a los huérfanos ingleses que llegaban refugiados a Canadá.

Pero en Norteamérica las carreras de esquí no pararon, dando un gran protagonismo a las pruebas femeninas ya que la mayoría de jóvenes estaban en el frente. En 1942, en Tremblant, ganaron sus primeras carreras internacionales; Rhona ganó el slalom y Rhoda el descenso.

En el invierno siguiente viajaron a Estados Unidos para competir en Lake Placid. Rhona ganó tanto en el descenso como la combinada y Rhoda se desquitó unas semanas después ganando un descenso en Tremblant.

Las Wurtele entrenando con el austriaco Hermann Gadner. FOTO: Byron Rempel/Wurtele Collection
Las Wurtele entrenando con el austriaco Hermann Gadner. FOTO: Byron Rempel/Wurtele Collection

Hermann Gadner, el referente

Los entrenamientos eran muy rudimentarios pero las gemelas aplicaban sus conocimientos cuando daban clases a los niños, una actividad que no dejaban de lado pues era una de sus fuentes de ingresos, que compaginaban con otros trabajos. Sus primeros entrenamientos profesionales vinieron de la mano de Hermann Gadner, quien había huido de Austria en 1938 después de que su mentor, Hannes Schneider, fue arrestado por los nazis. Gadner murió en una avalancha en 1944. “Fue un gran golpe perderlo; Hermann fue la inspiración para nosotras”, recuerdan las gemelas Wurtele.

En 1945, con 23 años, compiten por primera vez en el oeste estadounidense. Fue en las Montañas Rocosas, en la Alta Cup. Les costó habituarse a la altitud y tras unos primeros resultados no muy esperanzadores, Rhona ganó el slalom y Rhoda fue segunda en la combinada. Su principal rival en el evento, la estadounidense Barbara Kidderk, de 19 años, se sorprendió al descubrir que las Wurtele eran solo esquiadoras de fin de semana, mientras que ella asistió a la Universidad de Denver con una beca y esquió todo el invierno.

Al año siguiente repitieron en esta competición que les dio la fama en el país vecino y fueron invitadas a una serie de recepciones en California, donde conocieron a Salvador Dalí y a la actriz Greer Garson. En 1947 protagonizaron la película ‘Rhythm on Snow’, donde también tomó parte Gene Gillis, miembro del equipo estadounidense de alpino y futuro marido de Rhona. La fama de las gemelas no hacía más que crecer y en Canadá se publicó una colección de comics con ellas como protagonistas.

Una accidentada cita olímpica

En 1948 las dos hermanas fueron seleccionadas para el equipo que representaría a Canadá en los Juegos Olímpicos de Invierno de St. Moritz y allá que se fueron a bordo del ‘Queen Mary’ en un viaje no muy favorecido por las condiciones del mar. Desembarcaron en Londres y pusieron rumbo a Davos, donde el equipo tenía concertado un stage dirigido por Emile Allais, el inventor del esquí paralelo.

El francés Emile Allais, un revolucionario del esquí, entrenó a las gemelas Wurtele. FOTO: www.skimuseum.ca
El francés Emile Allais, un revolucionario del esquí, entrenó a las gemelas Wurtele. FOTO: www.skimuseum.ca

Adoptar la nueva técnica en tan poco tiempo resultó un desastre para el equipo canadiense. Una de las esquiadoras chocó en un entrenamiento contra Rhoda, que se rompió un tobillo. Fue la primera víctima de un equipo cuyo 40% de sus integrantes se lesionó en ese ‘stage’.

St. Moritz acogió en 1948 la segunda edición de unos Juegos de Invierno.
St. Moritz acogió en 1948 la segunda edición de unos Juegos de Invierno.

Y como los gemelos van sincronizados en penas y alegrías, a los pocos días Rhona pilló una piedra entrenando y perdió el control. Un esquí le golpeó en la cabeza, sin casco naturalmente. Superado el susto y el mareo, al día siguiente Rhona amaneció con una fiebre muy alta a causa de una infección y tuvo que ser hospitalizada para superarla a base de penicilina. En el hospital estuvo también ingresado su novio, el especialista en descenso estadounidense Gene Gillis, restableciéndose de una conmoción cerebral.

Pero nada de eso arredró a las Wurtele. Rhoda se hizo con una bota más grande para que le cupiese el pie y el yeso pero ya vio en las inspecciones de pista que no podía controlar sus esquís y se retiró. Rhona, debilitada por la medicación, tomó la salida en el descenso pero la cosa no pudo salir peor.

“En un salto ciego el esquí derecho golpeó mi tobillo izquierdo y escuché un fuerte chasquido. Esperé a que pasaran tres corredoras, luego me levanté y terminé la carrera con un tobillo roto”, rememora setenta años después. Quince días más tarde, con la escayola recién extraída Rhoda se convirtió en la primera norteamericana en subir al podio de la legendaria Arlberg-Kandahar en St Anton al acabar tercera.

Una boda doble, segunda experiencia olímpica y adiós

Se casaron en noviembre de ese año, a los 26 años. Rhona lo hizo con Gene Gillis y Rhoda con Arnold Eaves, un taquigrafo. Fue un acto multitudinario que constituyó uno de los eventos sociales más importantes de la época en Montreal. Las gemelas se separaron pues Rhona se mudó con Gene a Montana, donde el ya ex esquiador gestionaba escuelas y estaciones de esquí. Rhoda se quedó en Montreal y no pudo competir en el Mundial de Aspen de 1950 por estar embarazada de su primer hijo.

Rhoda Wurtele en los Juegos de Oslo1952. FOTO: www.skimuseum.ca
Rhoda Wurtele en los Juegos de Oslo 1952. FOTO: www.skimuseum.ca

Los Juegos de Oslo de 1952 se vieron afectados por unas altas temperaturas y escasez de nieve. Rhona estaba embarazada y no acudió y Rhoda fue la primera en tomar la salida en el gigante femenino, la carrera que abrió la competición de aquellos Juegos. Recuerda la menor de las gemelas que “la poca nieve que había impidió realizar entrenamientos y me lancé sin saber lo que me esperaba. Todo iba bien hasta que golpeé el tocón de un árbol bajo la nieve. Salí despedida, me levanté y volví a la carrera para ser novena”. En el slalom fue decimonovena y en el descenso, vigésima.

De nuevo juntas

Con 30 años decidieron dejar la competición pero no el esquí. Mientras tiraban hacia adelante sus respectivas familias y criaban a sus hijos ejercieron de profesoras de esquí. En 1960 Rhona se separó de Gene Gillis y volvió a Montreal. En Mount Royal establecieron su academia de esquí y en 1964 fundaron el Ski Twins Club, que permitía a las madres esquiar mientras sus hijos eran instruidos en este deporte.

Anuncio de la academia de esquí de las hermanas Wurtele en Mount Royal. FOTO: Facebook Wurteletwins
Anuncio de la academia de esquí de las hermanas Wurtele en Mount Royal. FOTO: Facebook Wurteletwins

La vejez no ha sido obstáculo para que siguiesen esquiando y con 84 años se fueron a Cariboo, al oeste del país para practicar heliski. Y hace dos años, con 94, Rhoda hizo paracaidismo en Fiji durante un viaje que hizo con su hijo John. Una biografía de las gemelas fue publicada en 2007 por Byron Rempel bajo el título de ‘No Limits’.

Los siete hijos de ambas han heredado su pasión por los deportes. Christopher y Margie Gillis fueron bailarines profesionales, el ex jugador de hockey sobre hielo de la NHL Jere Gillis fue después un especialista de películas en escenas de riesgo, y John Eaves fue esquiador artístico impulsado por la estrella canadiense de esta especialidad Wayne Wong. Se proclamó seis veces campeón del mundo de esta disciplina antes de convertirse en un doble de riesgo como su primo Jere, apareciendo en las escenas de la película de James Bond ‘Sólo para tus ojos’ rodadas en Cortina d’Ampezzo.

Reconocen que se lo han pasado muy bien en esta vida y tras ser condecoradas por el gobierno de su país aseguran que “nos hemos reído mucho a lo largo de nuestra vida y fuimos iguales en todo lo que hicimos. Nos han dado esta distinción porque supongo que eramos una especie de pioneras. Pero lo único que hacíamos era divertirnos. Éramos bastante salvajes y no teníamos miedo de nada. Espero que hayamos marcado el camino para que otras lo sigan”.

En este video de Montreal Gazette de hace seis años las hermanas Wurtele repasan algunos momentos de su trayectoria deportiva.

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