Tras su triple ascenso al Everest, la última vez con 80 años, Yuichiro Miura se prepara para el Aconcagua

A sus 86 años, el japonés -que en enero comenzará el arduo ascenso hacia la cima argentina para bajar esquiando-, no descarta volver al Everest

Yuichiro Miura, a la derecha, junto a su hijo Gota, en el campamento C4 de camino a su tercer subida al Everest FOTO:
Yuichiro Miura, a la derecha, junto a su hijo Gota, en el campamento C4 de camino a su tercer subida al Everest FOTO: "AFP PHOTO / MIURA DOLPHINS"

A sus 86 años, el japonés Yuichiro Miura está entrenando para un nuevo reto en su apasionante vida. El alpinista quiere ascender al Aconcagua. Además, sueña con coronar por cuarta vez el Everest y batir su propio récord como la persona más longeva en hacerlo.

El Aconcagua “es realmente una montaña maravillosa. Tiene una cima de unos 7.000 metros de altura y me da sensación de que me estoy acercando al universo”, relata el esquiador.

El padre de Miura le inculcó el amor por el esquí y la montaña

El amor por el esquí y la montaña se lo inculcó su padre, Keizo Miura, uno de los primeros esquiadores profesionales de Japón, algo que él mismo ha transmitido a hijos y nietos.

La lista de sus méritos se extiende por los siete continentes y ha conquistado picos tan elevados como el Kilimanjaro (Tanzania), el McKinley (Alaska) y el Elbrús (Rusia), aunque su mayor hito es el triple ascenso al Everest con 70, 75 y 80 años.

De sus tres hijos, el más joven ha participado en la categoría de esquí acrobático de los Juegos Olímpicos.

“Mi padre estuvo esquiando hasta que tenía 101 años. Tengo varios hermanos y todos practican el esquí”, dice Miura sobre su familia, que le ha acompañado en varias de sus expediciones.

Próxima parada, el Aconcagua

La próxima aventura del octogenario comenzará en Argentina. Será el día 2 de enero cuando el nipón tomará rumbo haca el arduo ascenso al Aconcagua, un monte cuya cima ya conquistó treinta años atrás.

“Dicen que solo un 30 por ciento de las personas, que me imagino que están sobre los 40 años, consiguen llegar a la cima de Aconcagua. Tengo el doble de edad, pero me gustaría realizar este desafío”, explica el esquiador.

La nueva expedición del nipón tiene dos objetivos. En primer lugar intentará llegar al punto más alto y descender con los esquís. En ese sentido, la expedición será posible en enero cuando el monte todavía conserva la nieve.

Sus familiares están acostumbrados a las expediciones. Pese a ello, sabe que no puede evitar que se preocupen. Miura subraya que “está bien mientras pueda volver sano y salvo”. Ni los problemas de salud, ni la cercanía a la muerte en algunos de sus ascensos le han impedido continuar con su afición.

“He sufrido una enfermedad cardíaca, me rompí los huesos y fui herido grave cuando ya tenía más de 70 años. Dijeron que era imposible curarme”, recuerda Miura, que “afortunadamente” se recuperó para volver a sus aventuras.

Afirma que en este mundillo hay momentos de peligro y, que pese a que hay que lamentar muertes, algunos se salvan.

“Yo mismo tengo muchos amigos que perdieron la vida”, relata el alpinista. Y admite que “no se como he sobrevivido hasta ahora”, algo que achaca a la suerte.

El alpinista más longevo del planeta ha coronado el Everest en tres ocasiones, con 70, 75 y 80 años

El desafío más duro para Miura fue, sin duda, la expedición al Everest con 80 años. Una experiencia de la que sobrevivió. No en vano, se convirtió en el hombre más longevo del planeta en alcanzar la cima más alta de la Tierra.

“Tuve suerte y pude regresar a casa, pero me quedé al borde de la muerte”.

Miura es consciente de su avanzada edad y admite que cada vez se le hace “más difícil subir y vivir en las montañas”. Pero confiesa que no abandona su sueño de subir al Everest una vez más, cuando cumpla los 90 años.

“Si no llego a la cima, hay muchas montañas más, así que voy a seguir desafiándolas. De todos modos, voy a subir grandes montañas antes de cumplir 90 años y volveré a subir el Everest”, afirma el montañero.

Por ahora, le espera el monte andino, para el que entrena cada día caminando con zapatos de dos kilos y cargando una mochila que pesa otros 20. De esta forma, se prepara para el lento ascenso y posterior descenso que le llevarán aproximadamente un mes.

Precisamente, el consejo de Miura a los aventureros que quieran afrontar tales desafíos es que lo hagan “sin prisa”, que tengan en cuenta “el tiempo, la fuerza de uno mismo y la capacidad del equipo”.

Y, principalmente, agrega, “que lo hagan con ánimo y sin renunciar”. EFE

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