Val d’Isère estrenará un nuevo concepto de refugio a 2.500 metros de altitud

Val d'Isère estrenará el próximo invierno un nuevo concepto de refugio en Solaise, a 2.550 metros de altitud, al aprovechar la estación de llegada del antiguo teleférico

Val d'Isère estrenará este invierno un refugio de alto standing. FOTO: Lerefuge-valdisere.com
Val d'Isère estrenará este invierno un refugio de alto standing. FOTO: Lerefuge-valdisere.com

Val d’Isère estrenará el próximo invierno un nuevo concepto de refugio. La antigua llegada del teleférico de Solaise, a 2.550 metros de altitud y fuera de servicio desde 2016, será convertida en un refugio de alto standing gracias a la iniciativa de Jean Claude Borrel, que se encarga de la explotación del restaurante de altitud en Solaise, y del promotor Jean Charles Covarel, dueño del antiguo Sofitel en Val d’Isère y que cambiará su nombre por el de The Base Camp.

 

 

El edificio data de 1948 y lleva ya un año en obras. La huella del teleférico será respetada y el gran espacio de la estación de llegada del remontador, abocado a la pendiente de Solaise, también. La mayor parte de la construcción será acristalada, lo que dará a los huéspedes una vista panorámica exclusiva del valle de la Haute Tarantaise.

El hotel tendrá diez habitaciones de 35 a 50 metros cuadrados, seis apartamentos de 140 a 250 m2 y un dormitorio de 14 camas, con lo que no se pierde el concepto de refugio. Esas 14 camas podrán aislarse entre sí mediante cortinas y Borrel ha querido mantener el ambiente de refugio pero con un toque diferente. «Queremos implantar una experiencia cómoda y diferente», asegura el restaurador, que añade que el establecimiento estará abierto todo el año y contará con unos servicios de alta gama como una piscina de 25 metros o un spa con vistas al valle. Además de un comedor para 300 comensales, zona de juegos infantiles, sala de reuniones y cocktail bar.

En verano se podrá acceder por la carretera del Iseran. Las tarifas estarán en consonancia con la exclusividad del establecimiento. Una noche en el dormitorio común no bajará de los cien euros mientras que una suite oscilará entre los 400 y 800 euros por noche. Es lo que cuesta el privilegio de calzarse los esquís tras el desayuno y no tener que coger remontador alguno, teniendo un largo descenso por delante para empezar la jornada.

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