Sierra Nevada llora al desaparecido deportista granadino Pepe Borland

Entregado en cuerpo y alma al deporte, el granadino, con sus 87 años, salía cada día con la bici, los esquíes o los bastones para andar por la montaña.

Borland, con el dorsal número 5, en una competición en Sierra Nevada
Borland, con el dorsal número 5, en una competición en Sierra Nevada CRÉDITOS: Ideal.com

Pepe Borland Narváez, uno de los mejores deportistas que ha tenido Granada, fallecía el fin de semana en las inmediaciones de Sierra Nevada. Se le vio por última vez el sábado a mediodía, en pantalón corto y con dos bastones para andar por la montaña, como solía hacer habitualmente.

Borland alternó el esquí con el tenis, la bicicleta de montaña y el montañismo. Para él no había días en blanco. Tenía planificada la actividad que tocaba y la llevaba a la práctica con asombroso entusiasmo

Borland no retornó el sábado, tampoco lo hizo el domingo y saltaron las alarmas. Después de una búsqueda por momentos infructuosa, su cuerpo apareció el lunes sin vida en una vereda del Camino granadino de los Neveros.

Fue admirable ejemplo de pasión, vocación y dedicación por el deporte. Algo que dejó patente durante muchos años en las competiciones nacionales de esquí nórdico. Un entusiasmo que no abandonó en ningún momento cuando, retirado de la lucha por los títulos, se entregó en cuerpo y alma a disfrutar de otras disciplinas deportivas por puro placer.

Pepe Borland ejerció de monitor de esquí en Sierra Nevada

Gran deportista, no solo acaparó títulos regionales durante su dilatada trayectoria como fondista. Y es que en su gran palmarés constan puestos de honor en Campeonatos de España y más de una medalla en los nacionales de Educación y Descanso. Y también durante muchos años fue profesor de esquí en Sierra Nevada.

Sus enormes facultades le llevaron incluso a establecer un récord en la subida desde Granada al Veleta por el Camino de los Neveros. Una senda no homologado por la Federación de Atletismo, que entonces no contemplaba esa prueba, pero sí avalado por un cronometraje riguroso.

Una vida dedicada al atletismo y el esquí

Tal y como publica el diario Ideal.es, el propio Borland comentaba que se inició en el atletismo porque era un deporte más barato que el esquí.

“Al atletismo le debo lo más importante de mi vida, haber conocido a mi mujer. Fue en unos Campeonatos Nacionales de Campo a Través, en Soeria. La conocí en aquellos dos días, seguimos con la correspondencia y tal… y a los 5 años nos casamos. Fue flechazo total”, recordaba Borland en una entrevista con José Luís Entrala, publicada en el libro ‘Hicieron historia en el deporte.

Repasaba su vida deportiva en esas páginas y explicaba que el esquí llegó tarde a su vida porque era un deporte caro. Por eso lo alternaba con el atletismo.

“Mi gran suerte fue hacer la mili en la Compañía de Esquiadores de Sierra Nevada. De los 14 meses de servicio pasé 8 en la Hoya de la Mora. Total, que gracias al servicio militar me convertí en esquiador”, recordaba.

Su afición por el esquí se fraguó a golpe de afición, porque cuando él se inició no existían medios mecánicos. Para poder disfrutar de la nieve, salían a las cuatro de la mañana para subir por el Camino de los Neveros.

“Descansábamos en el Purche y sobre las diez y media de la mañana ya estábamos en el kilómetro 26, donde nos uníamos a la primera comitiva que iba al primer albergue o a los Peñones de San Francisco. Hasta ahí llegaban las máquinas quitanieves”, recordaba Borland de aquellos años en que sólo unos pocos tenían el valor y la entrega de hacer esas largas caminatas para deslizarse por la nieve.

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