Blanca Fernández Ochoa: «Me tuvieron que engañar para que empezase a esquiar»

Primera medallista olímpica española, tanto en unos Juegos de verano como de invierno, Blanca Fernández Ochoa es la única deportista que puede presumir de estas credenciales

Paco y Blanca, en 1990. Foto: Manuel Escalera
Paco y Blanca, en 1990. Foto: Manuel Escalera

Para las esquiadoras españolas y muchas mujeres, Blanca Fernández Ochoa es un ídolo. Madre de dos hijos, actualmente es entrenadora de micro-estimulación y confiesa que esquía “poquito”.

Ganó cuatro carreras de la Copa del Mundo -el gigante de Vail’85 (EEUU) y los slalom de Sestriere’87 (Italia), Morzine’90 (Francia) y Lech’91 (Austria)-, una marca sólo superada en España por la granadina María José Rienda, ganadora de seis gigantes. Cerró su carrera con el merecido bronce de Albertville 92. Entre muchas distinciones que ha recibido, destacan el Premio Reina Sofía a la mejor deportista española en 1983 y 1988, y la Medalla de Oro de la Real Orden del Mérito Deportivo, otorgada por el Consejo Superior de Deportes (1994).

Los temas de superación le atraen. Ha participado como concursante en diversos programas de telerrealidad, como Supervivientes de Antena 3, El conquistador del Aconcagua y El conquistador del fin del mundo de EITB y Splash! y Famosos al agua de Antena 3 Televisión.

En 2007 comenzó a participar en la empresa StarDreams, dedicada principalmente al asesoramiento a directivos y ejecutivos en la mejora del rendimiento laboral e integrada por varios destacados deportistas como Antonio Maceda, Julio Salinas, Albert Ferrer, Almudena Cid, Estela Giménez, Gervasio Deferr, Martín Fiz, Amaya Valdemoro, Fernando Romay o Xavi Torres.

Cuéntanos qué hace Blanca hoy. ¿Sigues esquiando?

Esquío, pero muy poquito. Por trabajo sí, con mis hermanos. Viajes para empresas y colegios. Con mis hijos, de vez en cuando. A lo que realmente me dedico y además me divierto muchísimo, es a la micro- estimulación. Soy entrenadora personal, yo y mis cuatro hermanos. Nos lo pasamos genial, porque conocemos a gente maravillosa. Gente que tiene objetivos. Sus retos son los míos. De alguna forma, esto me engancha. Después de una medalla, qué otro objetivo puedo tener… ninguno. ¡Es fantástico!

 “Siempre vale la pena para una deportista tener una medalla olímpica” Foto: Sport
“Siempre vale la pena para una deportista tener una medalla olímpica” Foto: Sport  

¿Cómo lo vives hoy después de una carrera deportiva tan ejemplar? ¿Ha valido la pena? 

Siempre vale la pena para una deportista llegar a tener una medalla olímpica. Estos días he vivido las dos medallas,  la de Regino Hernández y la de Javier Fernández, y he tenido sentimientos encontrados, especialmente en el deporte del snowboard. Y te voy a explicar por qué. Pues porque cuando cayó Lucas Eguibar, ahí yo me vi muy reflejada, con mi caída en los JJOO de Calgary en el 88. Cuatro años después gano una medalla de bronce como la que ha ganado Regino. Son las dos caras de un deporte dónde todo nos lo jugamos en apenas unos minutos. Por un lado, la alegría de conseguir una medalla, un éxito… y por otra está el batacazo. Estando preparadísima, tener ganas ese día, va y te sale mal. Eso es muy duro de asimilar, pasa un tiempo hasta que vuelves a poner la máquina en marcha.
Y en medio, por lo menos en mi caso, que creo que también ha sido el de Regino y en el de algún otro, las lesiones, que son durísimas. La lesión es el enemigo número uno de un deportista. Más que una caída o más que un mal resultado. Porque no solo es la operación, sino también la rehabilitación. Y en mi caso, se me hacía eterno. Llegar al otoño con el agravante de que yo esquiaba sola con los chicos y no tenía la posibilidad de comparar cómo estaba llegando (de preparada) al invierno, era duro. Solo en las primeras carreras me daba cuenta realmente de si había estado entrenando bien o no.

De todas formas ¿repetirías?

Pues en este deporte, creo que no repetiría. Hehehe, si pudiese volver atrás, me encantaría un deporte de equipo, un deporte donde haya compañeros, donde entrenando te lo pasas bien, donde la tensión se reparte, donde se gana, ganamos todos pero cuando se pierde también. No es esa responsabilidad como en el caso del equipo con mi hermano Paco. Al ser la única chica te crea una tensión y una responsabilidad muy grande. Me he sentido sola, la verdad.

Con Blanca empezó todo. Foto: Marca
Con Blanca empezó todo. Foto: Marca

¿Cómo te sientes sabiendo que eres el ídolo de muchas esquiadoras?

Me siento muy halagada de haber representado la bandera española y muy agradecida también porque la gente me trata con mucho cariño cuando me conocen y veo me quieren aunque hayan pasado 26 años. Y esto es de agradecer.

¿Algún consejo a nuestros deportistas?

Mi mejor consejo es que sean espontáneos y amables con la prensa (con vosotros) que sois los que en definitiva nos podéis subir a la nube o bajar de un porrazo al infierno. Tanto si estás bien como si estás mal, hay que hacer el esfuerzo y atenderos con una sonrisa.

Vaticinaste 3 medallas para España en los JJOO de Pyongyang. ¿Cuesta estar en el podio?

Muchísimo, ya lo habéis visto y esto que hubo rivales que se cayeron. Me acerqué muchísimo al resultado. Quien era favorito -creo yo- era Lucas, incluso más que Regino. Y mira, es lo que pasa en unos Juegos que te lo quieres jugar todo y … te sale mal. Pero hubiesen sido 3 medallas.

Aquel inolvidable 20 de febrero de 1992 con el dorsal 8. ¿Un número que te acompaña?

Curiosamente mi número favorito es el cuatro y el de mi hija también.

¿Cuándo te iniciaste en este deporte y con quién?

Empecé con 6-7 años. Y sinceramente a mí no me gustaba esquiar porque pasaba frío. Mis padres me mandaron a unos cursillos. Me engañaron. Después de la medalla de Paco, la Federación me mandó al Valle de Arán. Fui producto de mi hermano. Paco, no. Él surgió de la nada. Yo me lo he tenido que currar y he sido la eterna hermana de.

Blanca de jovencita con su hermano Paco. Foto: Campañá
Blanca de jovencita con su hermano Paco. Foto: Campañá

¿Qué te gusta o emociona de este deporte?

Es un deporte maravilloso incluso para esquiar en familia, aunque se esquíe solo. La sensación de deslizarse, los paisajes, ese aire que se respira… Es un deporte muy chulo.

¿Tienes alguna estación preferida?

Mi estación preferida, dónde gané mi primera carrera de la Copa del Mundo, es Vail en Estados Unidos. Es una estación que la preparan de lujo, es una nieve muy especial, las pistas son muy divertidas con muchos cambios de rasante. ¡Una pasada!

¿Con quién te gustaría esquiar?

¿Te lo puedo decir? Me encantaría volver a esquiar con Paco (risas). Él era mi ídolo y con el que más me he divertido esquiando. Si pudiese… vamos ahora mismo, le llamamos allá arriba y que baje.

¿Tienes alguna pista, montaña o ruta que te emocione especialmente?

Mis siete picos en Cercedilla. Es mi montaña, mi referente. Es mi lugar de refugio. Me calma. Allí están mis orígenes. Es una montaña muy bonita, muy especial.

Qué no soportas…

No soporto esa gente que va más rápido de sus posibilidades, no controlan y son un peligro.

Alguna anécdota que recuerdes con especial cariño

Recuerdo el día de la medalla ver a mis siete hermanos allí. Me dije, no puedo fallar. Me dieron alas. Fíjate que cerraron las dos tiendas y se vinieron en coche para ir a verme, yo no sabía nada. Me saltaron las lágrimas…. Con las banderas, pancarta. No me lo esperaba.

Tus recomendaciones a las corredoras de hoy

Constancia y perseverancia.

¿Cuál es tu escapada perfecta? Fin de semana, semana, con quién, dónde…

Irme al sur de España a recorrer 4 o 5 campos de golf. Disfrutar de una buena gastronomía, un spa y mus mucho mus.

¿Tienes algún destino de tus sueños?

Un sitio al que no he ido y nos habíamos prometido ir todos los hermanos y finalmente no ha sido posible porque lógicamente falta Paco, es Canadá. A esquiar a Banff en las montañas rocosas y hacer fuera de pista.

¿Tenías alguna manía, superstición antes de las carreras?

No me gustaba que me desearan suerte. Me repateaba y me daba mal rollo. Prefería “merde” de las francesas o “bocca in lupo” de las italianas.

¿Cómo ves el deporte blanco en nuestro país?

Por fin podemos decir que están surgiendo buenos deportistas en estos deportes relativamente nuevos como es el snowboard, el halfpipe, el patinaje artístico, el fondo, skeleton … Se está apostando por otras disciplinas y no solo el esquí alpino y me parece fantástico. He disfrutado como una enana viendo estos Juegos Olímpicos.

Blanca con sus hijos Olivia y David.
Blanca con sus hijos Olivia y David.

¿Tus hijos esquían como para competir?

Esquían los dos muy bien. Olivia es muy estilosa, pero competir, no. Recuerdo que en una silla en Cerler, mi hija con seis años empezó a hacerme preguntas raras como cuándo empezaste a competir… Le corté y le dije que no, que el esquí es muy duro. mis hijos practican rugby que es maravilloso y se divierten un montón. Es un deporte de equipo y de muy buen trato. ¿Sabes que no se tutean?, se tratan de usted. Lo pasan genial y lo disfrutamos todos.

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