Vonn, que no piensa en retirada, afirma entre lágrimas que quiere ganar en honor al abuelo muerto

La estadounidense, plusmarquista, con 81 podios en Copa del Mundo -pese a sus lesiones-, y que continuará en activo la próxima temporada, querría dedicar el triunfo en PyeongChang a su abuelo Don Kildow, quien le propició su amor por el alpino

Vonn se emociona en rueda de prensa en PyeongChang al hablar de su abuelo Don Kildow
Vonn se emociona en rueda de prensa en PyeongChang al hablar de su abuelo Don Kildow CRÉDITOS: Lindsey Vonn

La estadounidense Lindsey Vonn, campeona olímpica y doble oro mundial de esquí alpino, plusmarquista de triunfos en la Copa del Mundo y una de las grandes figuras de los Juegos de invierno PyeongChang, dijo en Corea del Sur, entre lágrimas, que quiere «ganar en honor» a su abuelo fallecido, Don Kildow, que le inculcó su amor por este deporte.

Lindsey, de 33 años, debutó como olímpica en los Juegos de Salt Lake City (EEUU), en 2002. Tras disputar los de Turín (Italia), cuatro años después, ganó oro en descenso y bronce en supergigante en los de Vancouver. Pero se perdió los de Sochi (Rusia), debido a una de las tantas lesiones que han impedido que su brillante palmarés lo sea aún más.

Vonn es consciente de que ésta será su última cita olímpica

La de Minesota irá a por todo en PyeongChang, después de ganar las últimas dos pruebas, los descensos de Garmisch (Alemania), donde elevó a 81 su propio récord de victorias en la Copa del Mundo.

«Obviamente, he estado esperando mucho tiempo por estos Juegos, he tenido muchos altibajos desde los de Vancouver. Esta temporada no la empecé bien, pero estoy muy contenta por haber cogido finalmente la forma; y por estar muy bien física y mentalmente», explicó. Y añadió que «haber ganado los dos descensos del pasado fin de semana en Garmisch ha supuesto ponerle, definitivamente, la guinda al pastel».

La plusmarquista que comenzó a ganar con el apellido Kildow, ha mantenido el apellido de su exmarido. Así lo dijo este viernes en su comparecencia ante los medios en el Centro de Prensa Principal (MPC) de PyeongChang.

Lindsey Vonn partía hoy como gran favorita y no ha defraudado, logrando su 81 victoria en la Copa del Mundo
Archivo. Lindsey Vonn partía hoy como gran favorita y no ha defraudado, logrando su 81 victoria en la Copa del Mundo

Vonn, que compareció con guantes, explicó que se los puso para evitar contagios en zonas de alto tráfico de personas, como la sala de prensa.

«Ya me los puse en el avión. Y en los Juegos de Vancouver me puse una máscara, y todo. Aunque pensé que ponérmela en una rueda de prensa sería inapropiado», bromeó.

«Simplemente, quiero mantenerme sana», añadió la campeona estadounidense, que en Corea hará el descenso, el supergigante y la combinada. Así mismo admitió la condición de impredecibles las pruebas olímpicas, aunque cree que no lo es tanto el descenso.

«Las pruebas se deciden por centésimas. Y los Juegos son siempre diferentes. Siempre vemos ganar medallas olímpicas a gente que no ha ganado nunca en la Copa del Mundo. Eso suele ser porque los grandes favoritos tienen más presión y por muchas otras variables, como el viento que pueda salir, los cambios en la pista… Pueden pasar muchas cosas», indico.

«El descenso es diferente al supergigante, porque en el ‘súper’ sólo hay una inspección y no hay entrenamientos. Pero en cualquiera de los casos, el descenso es lo mejor, porque es la disciplina en la que vamos más rápido», explicó Vonn, cuyas 81 victorias en Copa del Mundo sólo supera un hombre, el sueco Ingemar Stenmark, con 86.

Vonn anuncia que no se retira

Un récord que también quiere batir, por lo que en la abarrotada ‘Sala PyeongChang’ del Centro Principal de Prensa de la citada localidad surcoreana -a la que también llevó a su desde hace año y medio inseparable perrita, Lucy (de raza Cavalier King Charles Spaniel)- anunció que la temporada que viene «definitivamente» seguirá compitiendo.

«Cero creo que esas 86 (victorias de Stenmark) son posibles; y que podría superarlas, incluso, el año que viene»

«Tengo claro que la temporada que viene seguiré compitiendo. Después de los Juegos me iré a casa y me tomaré un descanso hasta las finales de la Copa del Mundo, en Suecia (en Are)», informó.

«Pero creo que esas 86 (victorias de Stenmark) son posibles; y que podría superarlas, incluso, el año que viene», dijo la mediática Lindsey, que recordó que, sumando todos sus periodos de convalecencia debido a sus múltiples lesiones, le salen «casi tres años».

«Pero debo estar agradecida, porque la mayor parte de mi carrera deportiva ha discurrido sin lesiones», apuntó Vonn.

Por primera vez en la historia de los Juegos, el descenso femenino se disputará en la misma pista que el masculino

Así y, teniendo en cuenta que la campeona de Minnesota compite con esquíes de hombre, comentó -no sin cierta sorna-, que le pedirá consejo a sus colegas noruegos Aksel Lund Svindal y Kjetil Jansrud. Que compiten en esa disciplina el próximo domingo, nueve días antes que ella; y que lo hacen con los mismos esquís (Head).

«Está claro que les preguntaré acerca de las líneas, de la condición de la nieve, de los diferentes sectores… Y mi técnico hablará con los suyos. Así que, sí. Creo que mis esquíes irán muy rápido», comentó Lindsey que comentó que Svindal siempre fue una especie de ‘entrenador espiritual’ para ella.

«Aksel (Svindal) es como mi entrenador para las cosas de la vida. Siempre le pido consejo. Tanto a él, como a Kjetil (Jansrud). Les pregunto mucho por otros chicos y qué debería hacer; y todas esas cosas. Aparte, yo tengo ascendencia noruega, por lo que me siento un ‘pseudomiembro’ del equipo», explicó.

«Me llevo muy bien con ellos, siempre han sido amigos. Y muy respetuosos. Me apoyaron cuando dije que quería competir contra los hombres. Ojalá me puedan encontrar un novio ahora. No, es broma. Pero ¿quién sabe?», bromeó la estadounidense.

Vonn con su mascota Lucy
Vonn con su mascota Lucy

Lindsey no pudo contener las lágrimas

Lindsey estuvo casi siempre sonriente hasta que alguien le recordó a su abuelo paterno, Don Kildow, fallecido el pasado mes de noviembre y al que siempre señaló como responsable principal de su amor por el esquí alpino.

«Es muy duro para mí evitar llorar. No hay cosa que quiera más que hacerlo bien aquí por él. Lo echo tanto de menos», explicó, entre sollozos, la estelar esquiadora, nacida en Saint Paul (Minnesota) y criada en Vail (Colorado).

«Siempre tuve la esperanza de que siguiera vivo y que pudiera verme aquí. Aunque sé que estará mirando. Y sé que me ayudará. Quiero ganar por él. No voy a estar nerviosa, lo voy a dar todo, porque él me estará guiando. Él me da la paz interior», explicó, antes de sacarse las lágrimas con sus guantes, la siempre espectacular Lindsey Vonn. EFE (Adrian R. Huber)

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