Mercedes Milá, «empecé a esquiar sobre hierba cuando tenía 11 años»

Esquiadora acérrima, Mercedes Milá, ha heredado de su padre la pasión por el deporte blanco. No en vano, y después de una operación de rodilla bastante seria por un accidente de esquí en Sestrière, está trabajando con su fisio y espera volver a las pistas en breve con la misma ilusión y las mismas ganas de siempre

Mercedes Milá comenzó a esquiar sin nieve en las pistas de La Molina
Mercedes Milá comenzó a esquiar sin nieve en las pistas de La Molina CRÉDITOS: Mercedes Milá

Esquiadora y deportista, así es la periodista Mercedes Milá. Vivir sin hacer deporte le resulta muy duro. «En algún momento que he estado lesionada he sabido lo que era estar alejada del deporte y concretamente del esquí. Llevo bastante tiempo ahora por culpa de una rodilla, pero espero este invierno volver a disfrutar de las montañas».

P:¿Cómo te iniciaste en este deporte?

Esquío desde que era pequeña porque mi padre era muy esquiador, era miembro del club de esquiadores de La Molina y del Centre Excursionista de Catalunya… Ellos subían a esquiar andando, a nosotros nos ha resultado todo mucho más fácil.

Y con decirte que el primer día que mis hermanos y yo fuimos a esquiar, esquiamos sobre hierba porque él tenía la esperanza de que hubiera nieve, pero como no la había, y había alquilado todo…  esquís, botas y palos, pues dijo: niños hay que esquiar, y por lo tanto poneros los esquís y bajaremos por la hierba.

Y qué tal? Pues fue divertido, nos reímos mucho. Tengo algunas fotos que te he traído. Fue muy gracioso ver a todos los niños con los esquís encima de la hierba. Yo tenía 11 años en ese momento, y así empecé. Luego, llegó la nieve.

La primera experiencia, circunstancialmente sin nieve por falta de nevadas, fue una gran experiencia para la pequeña Mercedes de tan sólo 11 años de edad
La primera experiencia, circunstancialmente sin nieve por falta de nevadas, fue una gran experiencia para la pequeña Mercedes de tan sólo 11 años de edad

P: ¿Qué te gusta o emociona más del esquí?

Bajar por encima de una superficie como es la nieve en cualquiera de sus características, ir deprisa, en silencio y estar en medio de la naturaleza, es quizás lo que más me emociona de este deporte.

P: ¿Cuál es tu estación o estaciones preferidas y por qué?

He tenido la suerte como periodista de conocer muchas estaciones de Europa y me sigo quedando con las estaciones españolas, sobre todo con el Valle de Arán, con Baqueira Beret que es la que mejor conozco, la que más he recorrido y donde encuentro todo lo que necesito.

Por qué? Pues porque es un lugar precioso, tiene muchos kilómetros para esquiar y muchas opciones para el post esquí para la tarde. Tiene todo lo que hace falta. Yo no pido mucho cuando voy a esquiar, que las pistas estén bien preparadas, que los que las preparan sean profesionales.Y no hay duda, que en Baqueira, eso es así. Además, como me gusta comer, hay restaurantes muy buenos y bares de tapas excelentes. Hay lugares para pasarlo muy bien.

P: ¿Cuándo vas a esquiar, cómo vas equipada?

Yo tengo una ropa de esquí prácticamente la misma desde hace la tira de años. Suelo ir vestida de negro con un pantalón negro y con un anorak negro de Goretex. Un anorak negro que me regaló un novio que tuve. Él tenía una tienda de ropa e hizo unos anoraks con la firma Man. Hace muchísimos años que lo tengo, y lo sigo llevando.

No soy nada especialmente presumida con eso: me gustan los colores uniformes, desde luego. Ahora tengo que volver a retomar porque llevo una temporada sin esquiar. Estoy entrenándome las piernas con un “fisio” en Sabadell y espero volver a esquiar y volver a mentalizarme para hacer todas las cosas que hacen falta para volver a esquiar. Cuando lo haces, ni te das cuenta, pero cuando llevas tiempo sin hacerlo, casi se te olvida lo que necesitas.

P: Y cómo te abrigas, ¿por capas?

Tengo que aprender, ahora Jesús Calleja me está enseñando a vestirme para todo lo que es el deporte. Él dice que hay que llevar ropa técnica, es decir una camiseta dentro que sea transpirable… Yo suelo ir muy cebolla, como va todo el mundo que sabe que en la montaña puede hacer un frío espantoso o de repente, tienes que empezar a quitarte cosas. Siempre llevo un chaleco que me pongo o me quito, un jersey de cuello alto y un pañuelo de algodón en el cuello. No soy especialmente friolera. Utilizo calcetines térmicos.

P: ¿Y en cuanto a material?

La periodista barcelonesa pronto heredó la pasión por el esquí gracias a su padre
La periodista barcelonesa pronto heredó la pasión por el esquí gracias a su padre

Soy amiga y alumna de una profesora extraordinaria en el Valle de Arán que se llama Sole Canga. Así que yo voy a Procenter,  su tienda. Por la tarde, dejo las botas y los esquís y por la mañana vuelvo y los recojo. Lo alquilo todo. Y me pongo lo que ella me diga. Cada vez he esquiado con esquís más cortos, encontrando mucha comodidad en eso.

Lo que si tengo obsesión es en que las fijaciones de los esquís me las pongan flojas porque los dos accidentes graves que he tenido, los dos últimos años, han sido por no saltar la fijación y eso me ha resultado muy muy malo porque me ha roto las dos rodillas. Salgo ahora de una operación bastante seria, así que le digo a todo el mundo que vigilen las fijaciones, que no dejen que las pongan fuertes.

Las fijaciones fuertes solo valen para los corredores, para las personas normales, no hacen falta. Y muchas veces los que ponen las fijaciones cuando vamos a esquiar y alquilamos unos esquís, nos ponen la fijación demasiado fuerte. Eso hay que vigilarlo porque si te caes y la fijación no salta, tu rodilla se destroza.

P: ¿Has cogido miedo?

No, no he cogido miedo y espero sentirme tan feliz como la última vez que estuve sobre esos esquís que fue un día inolvidable para mí en Sestriere en Italia, un día de sol de mucho frío. Había nevado mucho el día anterior y las pistas estaban preparadas para gozar para cualquiera que le gustara y sentirse como en el cielo. Yo me caí, en el último tramo antes de llegar al hotel y mi fijación no saltó y ahí fue donde me destrocé la rodilla después de haber estado haciendo 40 kilómetros durante todo un día.

P: ¿Llevas casco?

Siempre. Me siento comodísima y me abriga. La única pena del casco es que he dejado de usar los miles de gorros que me fui comprando a lo largo de todos los países a donde viajé y ahora están durmiendo el sueño de los justos en un cajón.

P: ¿Cuál es tu fin de semana perfecto?

Le gusta subir pronto a las pistas y hacer una parada a medio día para tomar un café, que le otorga un chute de energía para seguir trazando curvas

Mi fin de semana perfecto o semana porque si puedo… Lo perfecto sería poder esquiar entre semana que es cuando no hay tanta gente, porque yo ahora tengo mucho miedo a los atropellos. Entre semana este peligro es menor. Pero si me dijeras cuál es la situación perfecta para esquiar te diría que una semana de mucho frío siempre bajo cero en la que nevara por las noches e hiciera sol por el día. Con un grupo de amigos que tuvieran todos niveles muy parecidos que fueran tan quemados como soy yo y que les gustara salir a cenar sin abusar porque a mi me gusta acostarme pronto para levantarme muy pronto por que me gusta estar en las pistas muy temprano.

Eso lo he heredado de mi padre. Papá siempre era el primero que cogía cualquiera de los remontes allá donde fuéramos. Esquiar de sol a sol parando a comer en la mitad porque tengo una manía muy pequeña que es a mediodía a doce y media más o menos, me gusta pararme a tomar un café bien cargado porque ese café se me mete en el cuerpo y es un adrenalina super potente que me ayuda a esquiar todavía con más felicidad.

Siempre me paro a comer algo, no hace falta que sea una comida copiosa y terminar más tarde. Hay veces que no lo hago así sino que a la hora de tomar el café me tomo cualquier tontería y ya esquío hasta las tres, tres y media más o menos antes que baje todo el mundo. Me encanta llegar al apartamento si tengo un apartamento estar un rato leyendo o durmiendo un poquito y después darme un baño o una ducha, ponerme crema y cuidarme los golpes que me haya podido dar,arreglarme un poquito de nada y salir a dar una vuelta, cenar algo o picar algo, un vinito… lo que sea.

P: Hay alguna estación que todavía no conoces pero que te encantaría descubrir?

No tengo una estación con nombre y apellido porque tengo la suerte de haber estado en muchos sitios pero me hablan muy bien de Formigal, me están diciendo que se ha convertido en un dominio como Andorra lo que pasa que yo prefiero apoyar a Formigal. En Andorra he esquiado en el Pas de la Casa toda mi vida que ahora ya es mucho más que todo eso. Espero este año pasarme por Formigal.

P: Alguna cosa más, alguna tentación de relax por ejemplo…

Si me encanta un masaje después de esquiar. Si en el sitio dónde estoy hay un buen spa pues baños turcos o aguas termales o buenos masajes caigo siempre en esas tentaciones .

P: Para ir a esquiar ¿te preparas físicamente?

Lo hago todo el año. No me preparo específicamente. Lo estoy haciendo ahora con un fisio especial, Jordi que me está reforzando los músculos que perdí cuando me accidenté y me rompí la rodilla. Sino normalmente lo que hago es algo de estiramientos y se acabó, el resto ya es la bicicleta que hago habitualmente, estar en forma y alimentarse como hay que alimentarse, pero nada más.

P: ¿Y cómo te alimentas?

Siempre desayuno copiosamente. Me gusta desayunar fruta lo primero, esperar un poco y luego tomar un café con tostadas de pan integral de varios cereales con tomate a rodajas, si puede ser, con cualquier embutido que esté por la casa, con queso o una tortilla francesa .. Que sea un buen desayuno.

Y últimamente, también por culpa de Jesús Calleja, estoy tomando, avena con todo tipo de frutos secos, proteínas, hidratos que son especialmente saludables para los deportistas. No para esquiar porque todavía no he empezado.

P: Tienes una pista preferida?

No. Hay dos sueños en mi vida. Uno es hablar bien inglés y el otro es poder esquiar suficientemente bien como para hacer esquí de montaña y son dos proyectos que cuantos más años cumplo más lejos están pero no dejan de estar en mi corazón.

La periodista en una de las carreras del SCIJ
La periodista en una de las carreras del SCIJ

P: Sobre la actualidad del esquí en nuestro país, lo sigues …

La actualidad no la sigo pero lo que si veo y le doy mucha importancia es como ha subido el nivel de las pistas en España, el nivel de la gente que esquía que lo hacen desde muy pequeñitos. Y es un poco como los idiomas, también ha mejorado. Lo que no sé es qué pasa en el equipo español. Yo me quedé en Rienda que por cierto la tengo en el apartamento para ver si visualizándola a ella se me pega algo. Yo era muy amiga de Paco Fernández Ochoa y después como comprenderás.. Sabes que pasa, que después de haber trabajado en televisión en deportes no soy muy aficionada a ver los deportes en televisión, me gusta practicarlos. Me gusta ir siempre con gente que esquíe mucho mejor y así imitarlos.

P: ¿Tienes algún ídolo esquiador o estilo que te guste especialmente?

Ahora mismo no lo tengo porque el que tuve viví cuatro años con él y luego ya esa historia se terminó. Ese chico esquiaba como los ángeles. Tenía un estilo que a mí me gustaba muchísimo, Carlos. Pero ahora mismo no te sabría decir. Giorgio di Stefanis que era un esquiador italiano que lo ganaba todo el esquí club internacional de periodistas (SCIJ), al que pertenezco, que es con quien más he viajado conociendo pistas de todo el mundo, tenía un estilo concreto. Es su estilo quizás el que más me ha gustado nunca.

P: Algo más …

Pues los que somos aficionados al esquí, tenemos un tesoro que no debemos perder bajo ningún concepto, además se puede esquiar hasta que seas muy mayor y todos los que probamos recorrer montañas esquiando sabemos que la felicidad está con nosotros y eso hay que contagiarlo, hay que compartirlo.

Pero lo que está pasando con el cambio climático está haciendo peligrar el futuro de las pistas lógicamente. Yo este año cuando se ha puesto a nevar me ha parecido como un milagro porque hacia tanto calor que parecía que no íbamos a tener ni una gota de nieve y cuando por fin he podido pisar la nieve el otro día en Navacerrada que estuve y vi todo blanco nevado, y escuché el ruido de la nieve fría a cuatro grados bajo cero, me sentí feliz otra vez.

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